La inteligencia y la crisis de seguridad

Hace unos días el Presidente Boric afirmó que su Gobierno había logrado encauzar la crisis de seguridad. Sus palabras dan cuenta de la completa desconexión con lo que están viviendo los chilenos y chilenas en nuestro país. Y esto se traduce en dos aspectos, el aumento de la delincuencia y la falta de inteligencia.

En efecto, el año 2022 -respecto de 2021 y según cifras de Carabineros- los delitos de mayor connotación social (homicidios, lesiones, violaciones, robos y hurtos) aumentaron 45,3%. Este 2023 a la fecha, los delitos se han incrementado en 7%. Asimismo, el reciente Índice de Paz Ciudadana 2023, arrojó que el miedo a sufrir un delito por parte de las personas registra un nivel histórico desde el inicio de la medición, hace 23 años, con 30, 5%. Es evidente, que las frases grandilocuentes del Presidente Boric corresponden a una realidad que está en su cabeza, pero no en las de miles de víctimas de la delincuencia, del narcotráfico y del crimen organizado que hoy impera.

Pero esa burbuja de seguridad en que vive el Primer Mandatario tiene, lamentablemente, efectos prácticos en sus decisiones. Quizás el ejemplo más decidor es la inteligencia.

A nivel comparado no hay dos opiniones de que sin inteligencia, las policías y las Fuerzas Armadas operan a ciegas. La inteligencia es un factor basal en el combate al crimen organizado. Lamentablemente, nuestra Ley de Inteligencia lleva 20 años sin modificación alguna, como si las amenazas delictivas del país fueran las mismas que hace dos décadas. Evidentemente eso ya tiene un grave problema. Sin embargo, quizás lo más complejo es que el proyecto que moderniza el Sistema de Inteligencia del Estado lleva 1.794 días tramitándose hoy en el Congreso Nacional y desde que llegó el actual gobierno, se encuentra en la misma comisión sin avance alguno. Más encima, las indicaciones presentadas por el Presidente Boric, lejos de fortalecer la inteligencia, la debilitan completamente.

Asimismo, el reciente ingreso del proyecto de ley de Presupuesto corrobora todo lo anterior. En efecto, la base del Sistema de Inteligencia chileno es la Agencia Nacional de Inteligencia (ANI). Respecto de este organismo, el proyecto le disminuye los recursos. De hecho, es el presupuesto más bajo de los últimos 5 años. Tan debilitada es la realidad de la ANI, que solo puede tener máximo 4 vehículos para todo el país.

Así las cosas, se necesita con urgencia el baño de realidad del Presidente Boric, comprendiendo las cifras objetivas de inseguridad, priorizando la modernización del Sistema de Inteligencia e incrementando sustantivamente los recursos para que la ANI pueda cumplir su función esencial. No hacerlo, es seguir dejando espacio para el avance de la delincuencia, del narcotráfico y del crimen organizado respecto de una crisis, que está muy lejos de ser encauzada como erradamente se cree.

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