Sumando su aporte, haremos más

La pastoral social de la Iglesia Católica anima y vive la dimensión social de la fe, mediante un proceso donde al menos se pueden distinguir tres etapas: la asistencia, la promoción y la transformación social.

La asistencia se ilumina en la parábola del “Buen Samaritano”, y requiere de una respuesta rápida y oportuna ante una necesidad urgente de nuestro prójimo.

Es distinta del asistencialismo, ya que busca responder a la dignidad de la persona humana, no volver dependiente de la ayuda al otro, ni mucho menos generar algún tipo de clientelismo.

Lo más importante es que la asistencia está inserta en la pastoral social y se complementa con la promoción humana integral, a través de la cual la Iglesia busca facilitar las herramientas para que toda persona sea sujeto de su propio desarrollo, sea protagonista de su dignidad, superando las situaciones de exclusión o marginación y pueda tener una vida plena y abundante (Jn 10, 10).

Pero la labor de la Iglesia no se queda allí, ya que la última etapa de la dimensión social de la fe - y tal vez es la más difícil - es la transformación social desde los criterios del amor.

El Papa Juan Pablo II criticó duramente las estructuras de pecado, donde se institucionalizan acciones que van en contra de la dignidad humana, perpetuándose situaciones de exclusión y vulneración que limitan el desarrollo humano integral.

Su sucesor, Benedicto XVI nos invitó a motivar estructuras justas que permitan compartir de mejor manera los frutos de la Creación, de la cual Dios nos ha hecho administradores y que el trabajo ha multiplicado y acrecentado.

Francisco por su parte nos dice que “una auténtica fe siempre implica un profundo deseo de cambiar el mundo” (EG 183). La pastoral social busca la transformación a distintos niveles, desde el comunitario hasta el institucional y social, desde campañas de sensibilización, incidencia comunicacional y política, intercambio de aprendizajes, instalación de capacidades en los territorios y transferencias metodológicas, entre otras.

Para desarrollar nuestra labor de asistencia, al modo del samaritano que se acerca a ayudar a su hermano caído en el camino, es que invitamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad que puedan colaborar con un aporte solidario en la Colecta Nacional Caritas los días 10, 11 y 12 de noviembre en todo Chile y de manera especial en Santiago donde se llevará a cabo sólo durante el día viernes 10.

La colecta nacional nos permite fortalecer los programas de emergencia, sociales y de promoción humana, contribuyendo de esta manera a mejorar las condiciones de vida a través de la compra de medicinas, artículos ortopédicos, alimentos, enseres y materiales de reparación de viviendas. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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