Carta abierta a un joven abajista

Joven abajista, importado de La Dehesa a Ñuñoa, que cree parecer “del pueblo” porque habla coa y se droga. A ti te digo si quieres ser del pueblo, baja de tu loft y tu oficina de diseño, de los falsos almacenes de barrio de sufijo -ría, ven a vivir la realidad nuestra cotidiana, no denigres más a quienes dices apoyar y bienvenido a una realidad a la que no podrás escapar.

Joven abajista, a ti, cachorro de la elite, olvida el número de tus papis, despójate del cheque de Soros y de tus contactos en las esferas de poder. Ingresa al túnel de la desesperanza, del ataque invisible, el abuso de todos 

Joven abajista, que tienes Isapre, vamos y sé del pueblo, levántate a las 4 de la mañana para esperar al médico, si tienes suerte te atenderán en 8 horas más ¿requieres especialista? Envejece esperando mientras ves como no llega el medicamento a la farmacia por financiar la gratuidad de otros, que jamás podrás disfrutar.

Joven abajista, que estudiaste en colegio privado de colonia, te invito a sacar NEM 7 con 400 puntos, a no poder estudiar porque para parar la olla debes trabajar, porque de tus vecinos eres quién tiene la música más fuerte todo el día, porque alcanzar el puntaje de una Universidad con gratuidad es una utopía para ti. Quizás después de los 25 en la noche gastarás el 70% de tu sueldo para sacar un cartón que en este mercado saturado si tienes suerte alguna vez podrás ejercer.

Joven abajista, que hablas tanto de la clase obrera, levántate a las 5 de la mañana para viajar dos horas parado y trabajar de sol a sol, ensucia tu ropa y destruye tu mano, quema tu piel, déjate estigmatizar como el más vil acosador, no veas a tus hijos y queda cesante en cualquier rato.

Joven abajista, que te dices del pueblo, te quiero ver 9 horas al día parado, destruye tus pies, trabaja con subcontrato, conoce el 6x1 rotativo, limpia la caca en las rejas que dejan tus compañeros de lucha, vive con miedo en el baño al estar haciendo aseo e ingrese un revolucionario a agredirte a ti, que eres del pueblo; joven abajista, quéjate y rebélate, la FECH dirá que eres un conspirador de la derecha, te agredirán e insultarán porque saben que no puedes responderles ni demandarlos. 

Joven abajista, que reniegas de Dios, toma tu pandero y el terno a cuotas, que hoy es sábado y sale a la calle a cantar; atiende a las leyendas urbanas, fascínate con la ignorancia de sus cuentos. 

Joven abajista, levántate a las 3 de la mañana para poner tu puesto en la feria, antes anda a Lo Valledor: si te toca ser colista, vamos a vender sin temor.

Joven abajista, que manejas tu boutique por Internet, vamos a vender a la calle, que la policía te quite todo y corramos de nuevo.

Joven abajista, asiduo consumidor de salones de café boutique, ven conmigo a un café con sopaipilla en Las Rejas, almorcemos fideos a cuenta, ven a la mesa que el mantel de plástico está puesto, admira nuestra canaleta para cables de acordeón, duerme con tu hermano porque no cabemos todos, olvídate de tener tu propia pieza.

Joven abajista, que duermes tranquilo gracias a los guardias de tu condominio, ven a conocer el temor. Que a la puerta de tu mini departamento pueda llegar cualquiera que de la calle pase al block, pasa primero por la casa de los narcos, escucha cómo las balas corren a tu alrededor, camina tranquilo para que tus propios vecinos no te asalten para comprar droga, experimenta el terror y que aunque llames a pacos que tanto odiabas, ellos nunca lleguen.

Joven abajista que viajas en avión, mójate cada invierno con las pozas del asfalto roto, en el paradero huye de los autos que te embarrarán. Espera por 45 minutos la micro olvidadiza, y después de todas las violaciones a tus derechos humanos que describí,  mira desde la ventana al oneroso Museo de la memoria y los Derechos Humanos.

Estimado Joven abajista, te invito no a mi loft, si no a mi block. Veamos si tendrás tiempo para la política en pensar. Veamos si sigues dándole más importancia a lo que ocurre entre las piernas que nuestra pobreza abismal, los abusos de poder y las injusticias diarias.

Veamos, joven culto, si sigues tratando de idiotas a quienes tras 12 horas de pie y explotados sólo quieren ver televisión para su diversión, joven de la vanguardia, que se cree oprimido pero es opresor.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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