Chile es “como” un país

Entre tantos y tan terribles daños que la dictadura causó al conjunto de la sociedad chilena y sin olvidar un segundo el horror de las torturas, de las desapariciones de personas, de los cobardes asesinatos, quizás una de las más profundas de las heridas es la que tiene que ver con la Cultura.

Por supuesto que haber terminado con la educación estatal gratuita y de calidad que tuvimos hasta el 73 es de por sí un crimen principal en esta materia, pero no hablo sólo de la educación. Ni sólo del arte o la literatura sino más bien del pensamiento y su expresión colectiva, de la conducta objetiva de la sociedad, de los valores que expresa, la dirección de sus intereses y anhelos.

A este propósito no parece ser en vano que la historia registre tantos casos y en diversos países de profunda contradicción entre el pensamiento de un militar y el de un civil. El “muera la inteligencia” de Millan Astay todavía pesa. Lo que por otra parte no niega valiosas excepciones como son en nuestro caso, por ejemplo, personajes de la altura ética e intelectual de los generales de ejército René Schnneider  y Carlos Prats o el Comandante Arturo Araya de la Armada. Los tres sugestivamente asesinados por los mismos golpistas.

Fue profunda la herida en el alma misma del pueblo chileno que ocasionó la dictadura; el haber transformado al Chile mayoritariamente solidario, generoso, alegre, progresista y con vocación de justicia y de cambio que éramos, en lo que hoy somos, un país formado en general por seres individualistas, sin horizontes colectivos, que sólo miran su propio ombligo, que no leen, cuyas deidades son las tarjetas de crédito, los “guasaps” y con la brújula política extraviada, es quizás el efecto más odioso y persistente de los años en que por la fuerza de las armas y la represión brutal se impuso en el país el modelo económico y social actual de los llamados “chicago boys”.

La distorsión de lo real, el sentimiento que nada llega a su término, que todo es a medias, que nada es concreto se refleja hasta en el modo de hablar de los ciudadanos y ciudadanas de hoy. El generalizado uso indebido de la palabra “como” es fiel reflejo de lo que afirmamos.

Es penoso escuchar en la calle, en las oficinas, los colegios y universidades, en la locomoción colectiva y hasta dicho por las radioemisoras y en los canales de televisión, frasecitas del tipo de, “el día de hoy está como frío”, o “ los veraneantes están como contentos con el clima”. Mientras escribo, una conocida animadora desde un medio radial acaba de decir que “ el parlamentario está siendo como formalizado…

¿Porqué no hablar correctamente? Hay frío, poco o mucho, o no hay frío y los veraneantes están o no están contentos con el clima, y el parlamentario está siendo formalizado. Sobra el dichoso como.

Hay más ejemplos de la decadencia cultural. Los políticos reaccionarios que se oponen a la despenalización del aborto  anuncian con voz engolada que “recurriremos al tribunal constitucional para impedir este atentado a la vida”. ¡Pero si son los mismos que no movieron un dedo para defender la vida de nadie cuando arreciaban los crímenes de una dictadura que todos ellos contribuyeron a levantar y hasta tuvieron ministros en ese fatal período de nuestra historia!

Y todavía más, el modesto cambio que hoy se propone en materia de aborto ya existía en Chile y nada menos que en el gobierno del líder demócrata cristiano Eduardo Frei. ¿También lo acusarán a él? ¿Tan lejos estamos de una sociedad moderna?

La discriminación contra la mujer se vive día a día. No es sólo el episodio de la  machi Lincolao o de la mujer que debió parir encadenada. Hasta se anuncia las penas del infierno en contra de una funcionaria policial que se atrevió a bailar en una actividad en la que sobraban motivos para celebrar. Ni que decir la discriminación en contra de homosexuales y lesbianas. En suma, una sociedad cavernícola.

Y no dejemos de lado el tema de las mascotas, en relación a la defensa general de los derechos del ser humano. Miles protestaron mientras gritaban la consigna de “Cholito amigo, el pueblo está contigo” para reclamar en contra de quienes apalearon a un perro. Por supuesto que condenamos el  mal trato y defendemos a los animales de todo abuso. Pero de ahí a dedicarle al hecho el enorme espacio en los noticiarios radiales o de  televisión o hacer marchas multitudinarias, enarbolando consignas de un tiempo mejor, por supuesto que hay una diferencia abismante.

Y esto sin referirnos siquiera a la tenencia irresponsable de animales ni a su daño al medio ambiente y a la salubridad pública.

Es obvio que sería mejor y más sensato que los apasionados defensores del canino alguna vez marcharan exigiendo de los asesinos que digan dónde están los restos de más de mil detenidos desaparecidos durante Pinochet. O protestaran por los centenares de ejecutados políticos. O se opusieran a dar beneficios carcelarios a los tenebrosos agentes de la Dina o la CNI.

No es un caso aislado. Acaba de producirse el impactante caso de la señora que fue llevada detenida por carabineros sin orden previa de nadie y sin haber cometido delito alguno. Se quedó su perro en el auto mientras ella hacía una diligencia y el calor obviamente molestó al animal que fue visto por transeúntes que llamaron a la policía.

Los carabineros – con una rapidez y eficiencia que nunca han tenido para combatir a la delincuencia – actuando de modo ilegal, arbitrario y abusivo forzaron la puerta del auto, sacaron a la mascota y cuando la señora regresó se la llevaron detenida. ¿Cuál derecho había que defender? ¿Volverán a las calles exigiendo ventilador para la mascota los mismos que no se conmueven con el genocidio desatado por la derecha en Chile el año 73?

Hay más ejemplos del desconcierto o la indiferencia social. Los datos proporcionados hace poco en Londres por la BBC y el periódico The Guardian parecieron no conmover a los chilenos. Hablo de que los ocho sujetos más ricos del mundo, todos hombres,acumulan más riqueza que la mitad del mundo más pobre. En concreto, 8 individuos ganan más que tres mil  600 millones de personas. Se trata de 6 estadounidenses, por supuesto, más un español y el conocido empresario mexicano Carlos Slim.

La fortuna total actual de estos personajes es de  450 mil millones de dólares.Eso es el modelo de sociedad humana actual, de eso se trata. Y supongo que nadie se atrevería a acusar a la BBC o al Guardian de revolucionarios o agitadores sociales. Sobre este tema en Chile silencio total.

Tampoco hay marchas de protesta ante la información de que mientras la pensión de vejez promedio que pagan las AFP a los trabajadores chilenos no superan los $192.000 pesos mensuales, la Caja de Previsión de la Defensa Nacional paga a los militares en retiro un promedio mensual de $ 2.300.000. Se incluye entre los beneficiados a decenas de uniformados procesados y condenados por delitos de lesa humanidad. Todavía más, no pocos de ellos fueron además recontratados por las Fuerzas Armadas, es decir más ingresos. Buen negocio el de la dictadura. Silencio en nuestra sociedad, ni marchas ni consignas como cuando lo de Cholito.

Todo lo dicho ¿significa que pensemos que todo está perdido? En absoluto. Como siempre en la historia nuevas generaciones surgidas desde lo profundo del pueblo, de la clase trabajadora, de la población, del sindicato, de la federación de estudiantes,  de los escritores, de los artistas populares, del barrio, retomarán el camino del cambio, perderán su fuerza el consumismo y el individualismo de hoy y el hombre y la mujer de mañana abrirán juntos esas alamedas que anunciara Allende.

No son como una esperanza las manifestaciones de masas de estos años. Son concretamente una esperanza, como lo son la existencia de centros culturales en las poblaciones, grupos de danza, de teatro, que brotan desde la comunidad, los cultores de nuestra música folkórica y popular, los cuequeros, los que rescatan tanto la música culta como el bolero o el tango. Y los jóvenes que militan en organizaciones que exigen cambios de fondo.

A pesar de los pesares confío en que una vez más la inteligencia de los populáricos, como diría Violeta, derrotará a la indiferencia, la ignorancia y la prepotencia de los que en todos los lugares sólo piensan en su bolsillo.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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