Falangista muy golpeado

Un alma de buena voluntad, caritativa, me pide si un antiguo falangista un poco demodé, como yo, puede escribir algo cortito sobre el dramático trance de las elecciones que hemos sufrido la gente de la base DC.

¡Pero como podría hacerlo yo, si estoy tan golpeado por la derrota inapelable de mi candidata, la distinguida y muy valiente Carolina Goic!

Como dijo Francisco Huenchumilla, gran candidato y senador que esta fue una “derrota estrepitosa para el PDC”. Informo, en todo caso, que estuve con él siempre, por dos razones principales: es mi amigo y comparto con pasión y desde siempre su visión del problema mapuche. Hizo mal, el Gobierno de la época haberlo expulsado de su cargo. Y peor lo hizo el partido por no haberlo apoyado, perdiendo una oportunidad histórica de involucrarse en buena forma en el problema político más importante de la Historia de Chile

Por lo tanto, lo excluyo expresamente de estas andanadas contra otros y ¿leales? parlamentarios electos

Pues sí, ¡no corresponde eufemismo alguno! Es una gran derrota con todos los adjetivos que en la hora de los vencidos, se atragantan para ser vomitados por los enemigos de Carolina Goic. ¡Como si también no fuera una derrota de todos nosotros, incluyendo a estos fariseos de la bancada!

Se comportan como enemigos viscerales y no como adversarios legítimos dentro del espíritu que nos enseñaron los padres fundadores de la Falange en el sentido de la Amistad Cívica o de la fraternidad entre camaradas.

Y exigen a renglón seguido, clamando a degüello.

 ¡Que ella asuma su responsabilidad por la mayor derrota política de la historia de la DC!

Y desvergonzadamente, sin la menor autocrítica, sin aquella humildad natural que tienen los grandes de corazón, los magnánimos y auténticos vencedores, estos impunes inquisidores vengativos le exigen destempladamente  a nuestra Carolina Goic en esta dura hora vespertina que no solo asuma su responsabilidad por la categórica derrota, sino que debe asumirla en forma exclusiva, definitiva e inexorable.

Y esta actitud es una canallada que no tiene nombre en los anales de nuestro decadente y querido partido que no podrá,  levantarse, tal vez, nunca más de este golpe repugnante, infligido por estos incumbentes y otras bancadas del mismo jaez.

Ellos, en el mareo de su mezquino triunfo, están preparando su noche de los cuchillos largos.

En su ceguera y probado espíritu revanchista, estos tribunos de la elite parlamentaria que no desea renovarse, no perciben la evidente paradoja que se ha reflejado con claridad en la generación de sus propios cargos como “servidores públicos”, esto es, que han sido elegidos en su gran mayoría, no como representantes de la corriente de Goic, sino como sus opositores declarados. En cambio, los de la corriente de Goic, se perdieron todos. Es la manifestación del odio más profundo que hemos visto en la historia del PDC.

Ni siquiera necesitaron recurrir para ganar, al chorreo de otros o a las migajas electorales, resabios nauseabundos del binominal que siempre añoraron. Ahora salieron escogidos con votación auténtica y sin apoyo de los perdonavidas que añoran. Una vez más el pago de Chile.

¡Que lección práctica de nobleza y objetividad política la de Carolina!

Ello muestra la grandeza de Goic, su visión ancha de un partido humanista y cristiano. Del dirigente que no estructura mafias de poder, que no colecciona enemigos rabiosos, sino comparte con adversarios legítimos, hoy y siempre, desde la fraternidad.

Ellos, la mayoría incumbentes, no hicieron jamás durante esta campaña un gesto solidario hacia el partido que los cobijó desde sus primeros tiempos, representados legítimamente por su dirigencia nacional.

Muy poco se les vio mostrando la flecha roja o la bandera azul. Parecían tener vergüenza de lo que dicen ser. Su postura política  los conducía durante la campaña a camuflarse con otras banderías, decires y símbolos que no eran propiamente DC.

Han usado al Partido. Han creado un quiste político que llaman “Bancada”, un partido propio dentro del PDC.

Tampoco les interesó el destino de la lista de mujeres, jóvenes y anónimos candidatos a diputados que presentaba el partido en esta elección. Eran  utilizable sólo como acompañamiento.

Me atrevo a preguntar como simple militante de base de hace más de 55 años.

¿Por qué el candidato Orrego en otra coyuntura electoral, fue abandonado brutalmente por el PDC?

¿Por qué parlamentarios destacados y leales como Espejo, Pilowsky y Patricio Walker se restaron del trabajo del partido?

Solamente puedo agregar que a pesar de mi amargura, he visto en los actos del Partido que ha dirigido brillantemente Carolina Goic, mucha juventud y mujeres entusiastas como en los mejores tiempos de Frei, Tomic y Leighton.

¿Esperanza? No lo sé. Pero sí, lealtad. ¡Mucha!

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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