La cancha está rayada

He leído mucho en los últimos años que desde la caída del bloque soviético  la lucha de clases se terminó y con ella todos los sueños del socialismo y de las ideologías que sustentaban dichas utopías.

Claro era la oportunidad de liquidar al movimiento comunista internacional y virar a los partidos socialistas hacia posiciones socialdemócratas. Casi lo logran.

Volviendo a Chile resulta muy interesante analizar la génesis de las actuales movilizaciones masivas lideradas por los estudiantes.

Empezaron reclamando y con razón por lo caro, abusivo y malo de la educación en general, básica media y superior y el nivel de endeudamiento insoportable y creciente de alumnos y sus familias.

A poco andar reclamaron cambios constitucionales que colocaran la educación como un derecho y no un “bien de consumo” como lo califico Piñera

Luego reclamaron la renacionalización del cobre.

También exigieron una reforma tributaria para financiar  una educación pública gratis y de calidad.

Exigieron poner fin al lucro en la educación  a todo nivel y que el estado dejara de alimentar el lucro privado con platas públicas de todos los chilenos.

¿Qué ha pasado con la educación en estos últimos 30 años? Que se transformó en un gran negocio donde el Estado de Chile progresivamente fue disminuyendo el presupuesto de financiamiento a la educación pública, desmejorando su calidad al mismo tiempo que incentivaba la educación privada traspasándole enormes recursos económicos.

También se inventó el crédito con aval del estado a tasas de 6 por ciento lo que se transformó en un gran negocio. ¿A quienes favoreció esta “política” en educación?

Al gran empresariado y a la banca privada.

Pidieron la renacionalización del cobre. Pues bien Chile debe ser el único país del mundo que regala su riqueza básica al gran empresariado nacional y transnacional.

Y digo regala porque lo que pagan de impuesto es migaja comparado con los casi 30.000 millones de dólares que se llevan cada año los privados.

Esto no se puede entender, es incomprensible, salvo por el gran poder que tienen estas compañías para perseguir (¿se acuerdan lo que le pasó a Lavandero?) amedrentar, corromper y comprar a quienes se atrevan a denunciar este escándalo.

¿A quienes beneficia este negociado? Al gran empresariado nacional y transnacional.

Los muchachos reclaman por una reforma tributaria de verdad.

Ocurre que los que sostenemos buena parte de los recursos del Estado chileno somos los asalariados. El  gran empresariado chileno y transnacional tampoco tributa ya sea porque Pinochet les cambio la legislación (hay que cuidar a los ricos) tributaria o porque definitivamente hacen evasión y elusión.

De aquí nace la enorme y creciente mala distribución de los ingresos y el subsecuente endeudamiento de la inmensa mayoría de los chilenos para sobrevivir.

¿A quienes favorece este estado de cosas? Una vez más al gran empresariado.

Exigieron el fin del lucro en la educación. Tienen toda la razón.

En la educación superior universitaria se hace lucro desde siempre con diversas artimañas a pesar de estar expresamente prohibido.

Ni hablar de los institutos de educación superior ni de la educación básica y media donde además el Estado pone plata como subsidio.

En Estados Unidos al menos se demostró que los peores resultados académicos afectaban a las universidades con fines de lucro.

Pero el asunto es que además de que el presupuesto para educación es  muy bajo en comparación  con países de la OCDE, de la que somos parte (2  por ciento versus 6 por ciento), las platas que se entregan al sector privado son las que faltan crecientemente en la educación pública.

Lo que es claro es que aquí, con las políticas neoliberales impuestas por la dictadura y continuadas en lo esencial por la Concertación  y hoy por la derecha existe claramente un sector  muy minoritario de la población que se ha visto muy favorecido y enriquecido que son los dueños del capital tanto financiero como productivo y de servicios.

Son también los dueños de los medios de comunicación de masas y desde ahí se informa y se crea opinión favorable al modelo imperante y se anestesia a la población inyectando el consumismo desenfrenado a cualquier precio.

¿Y quienes son víctimas de las políticas impuestas imperantes?  La inmensa mayor parte de los asalariados de nuestro país.

Desde  el obrero, el junior, el reponedor de supermercados hasta los gerentes de bancos o empresas, todos somos asalariados, todos vendemos nuestro trabajo a un empresario, a un consorcio, a un retail, a una empresa constructora etc.

Y con la actual legislación laboral, con la gran precariedad de los empleos (en promedio duran 1 año) estos patrones se quedan con la cada vez mayor parte de la riqueza que nosotros creamos en sus empresas (plusvalía).

Esto ocurre en el sector privado. En el sector público el problema también es grave porque hay malos sueldos relativos, pero además los empleos de la mayoría también son precarios pues son a honorarios o contratos anuales carentes de seguridad social, lo que es ilegal, pero así lo permiten  las políticas neoliberales.

Una clase, los empresarios y patrones concentran y se enriquecen cada vez más  sin límite y otra clase, los asalariados, trabajadores por cuenta propia y PYMES se empobrecen y se endeudan hasta lo insoportable para poder sobrevivir.

Hacia este conflicto de intereses apunta la lucha de los estudiantes porque ellos se han dado cuenta que no se trata sólo de la educación como un asunto particular aislado, sino que esta se halla inserta en un problema global del sistema neoliberal donde, desde la constitución política, la jibarizacion   del Estado y su omisión como garante del bien común y la política económica, todo esta correlacionado y armado para sostener el modelo impuesto por la dictadura.

Por ello no hay solución educacional aislada sin modificar otros aspectos totalmente vinculados al problema.

Si esta contradicción entre los intereses del gran capital y el de los asalariados, trabajadores por cuenta propia, pequeños empresarios  no es lucha de clases entonces ¿Qué es?

Desde esta perspectiva la sociedad chilena no sólo debiera encarar al gobierno sino también a  quienes son los verdaderos  “dueños” del país: quienes son parte de  la Sofofa, CPC, la SNA,  la Asociación de Bancos,  entre otros,  que permanecen a la retaguardia viendo como salvan el sistema.

Ellos debieran ser confrontados para decir hasta donde están dispuestos a compartir su riqueza y terminar los abusos hacia los asalariados.

Las crisis siempre aparecen en las naciones donde los de arriba ya no pueden seguir gobernando como lo hacen y los de abajo ya no quieren ser gobernados como hasta ahora.

Estamos en crisis, el modelo neoliberal ya no resiste y ahora corresponde encontrar los caminos y las soluciones.

Los estudiantes rayaron la cancha, ahora nos corresponde jugar a todos para construir un mejor futuro.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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