El tigre y otras yerbas

A raíz del desgraciado suceso acaecido en el Zoológico Metropolitano que terminó con la vida del tigre macho blanco se ha desatado en la prensa y en internet una polémica acerca de varios aspectos relacionados con el suceso.

Lo primero que surge con claridad es que lo que ocurrió nunca debió suceder si el cuidador atacado por el animal hubiese respetado las normas y los cuidados necesarios cuando se trata de alimentar un animal como es un tigre macho cuyo comportamiento, aun en cautiverio es desde siempre imprevisible. El animal no tuvo la culpa de lo sucedido.

Luego nadie sabe si el tigre fue muerto cuando el cuidador ya estaba lejos de su alcance como sostienen algunas versiones o realmente tenía cogido al hombre con riesgo inminente de matarlo.

En el primer caso, el tigre fue muerto en forma apresurada e innecesaria e incluso podría calificarse de maltrato animal.

Si la segunda versión es la fidedigna no había alternativa: había que matarlo sí o sí.

Respecto de esto último, no me sorprende pero me abisma el leer o escuchar opiniones de algunos animalistas que hubiesen preferido, en cualquier caso que hubiese muerto el hombre para salvar al felino. ¿En qué cabeza cabe una categoría valórica como esta? ¿Como opinarían si el cuidador fuese un familiar cercano?

Ví a la señorita Cocas , por la cual la prensa tiene una especial deferencia opinando en TV que debió usarse dardos tranquilizantes que tienen efecto instantáneo y no matar el tigre.Bueno, no es la primera vez que opina desde la ignorancia sobre temas de animales o de la especialidad de la Medicina veterinaria. Dichos dardos no existen y los que hay tardan en hacer efecto a lo menos 3 o 4 minutos, tiempo suficiente para que este tigre hubiese matado un hombre.

Gente como ella y otros animalistas que no saben de zoonosis ni les importa la cantidad de perros callejeros que abundan en todo el país generando un enorme daño a la salud animal, a la salud humana, graves problemas de accidentes viales, gran contaminación fecal, mantienen completamente paralizados los Proyectos de Ley destinados al efectivo control de la población canina y a la Tenencia responsable de mascotas.

Tienen todo el tiempo del mundo para hacerle lobby a los parlamentarios del área de Salud y a los ministros y convencerlos de que controlar la población canina se basa en el exterminio cruel de los caninos y eso es políticamente inconveniente. No me extenderé sobre el tema pero sí afirmo que las dos últimas afirmaciones son falsas.

Por último se puso en el tapete la conveniencia o no de mantener zoológicos para el esparcimiento humano.

Lo cierto es que los zoológicos cumplen también otras funciones no poco importantes: educan a las personas respecto de los animales y también protegen a no pocos animales rescatados del abandono o en peligro de extinción.Además son centros de investigación del comportamiento animal, entre otras de sus ventajas.

El problema surge cuando el medio ambiente que se le proporciona a cada especie y a cada animal no cumple los requerimientos mínimos que garanticen su bienestar en el sentido amplio de la palabra. Cuando eso acontece, los animales se estresan y asumen comportamientos totalmente erráticos y que en el caso de animales de envergadura como grandes felinos, elefantes, osos y otros pueden tornarse sumamente agresivos contra otros animales o el ser humano.

Hace mucho tiempo que existe un Proyecto para cambiar de ubicación el Zoológico Metropolitano a fin de contar con mayor superficie y comodidad para los animales cuestión que comparto plenamente, pero, como muchos proyectos en este país, debe estar durmiendo en el escritorio de algún burócrata ajeno al tema.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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