¿Qué le provoca el aniversario del triunfo de No? ¿Nostalgia? ¿Alegría? ¿Orgullo?
Siempre he sentido orgullo de cuando grandes mayorías son capaces de vencer el miedo. De volver a confiar en lideres que cometieron tantos errores que provocaron la peor tragedia social en Chile.
¿Nostalgia? No. Sí rabia de cómo estamos desperdiciando lo logrado.
También emoción. Esa mañana desde muy temprano, cuando aún no abrían los recintos de votación fui con un amigo a desempeñarme como apoderado. Aún siento la emoción de cuando volví a casa con la certeza de que habíamos ganado.
¿Es un desilusionado de nuestra democracia? Sí, como tantos.
Fue tan difícil vencer a los poderosos que viven con una propuesta tan alejada del humanismo, tan individualista y clasista.
Fue tan difícil dejar atrás los horrores y proyectarse con espíritu de unidad.
Fue tan difícil volver a los partidos políticos, los grupos intermedios, los sindicatos, las organizaciones sociales.
Y ahora con un escándalo en casa esquina. ¿Todo tiempo pasado fue mejor? No, por favor, nada comparable a la dictadura.
Me pregunto donde está la Iglesia del Cardenal Silva. Donde están los verdaderos políticos. ¿Donde? y no los veo.
Por eso debemos hacer mucho para volver a creer. Para tener sueños. Para ser la patria justa.