Diabetes mellitus, pandemia que continúa su avance

La pandemia  global  que la diabetes tipo 2 (dm2)  ha llegado  a  provocar a nivel  mundial es  el  gran  desafío  para el  siglo 21  que  tiene la  salud  pública.

Durante un tiempo se consideró  que era significativa en los  llamados  países occidentales, o de economías industrializadas  de Europa y Norteamérica.

En cada rincón del mundo se encuentran altas prevalencias de la dm2., tanto en  sociedades en subdesarrollo como de economías emergentes. En Asia  por ejemplo, países como China, que refieren las más altas prevalencias mundiales  junto con  la India.

En nuestro país  el fenómeno lo hemos vivido en los últimos 10-20 años. Alrededor de 1985  decíamos que la prevalencia de diabetes era 5,3%, en la última encuesta nacional  esa cifra subió a  9,4% , y si consideramos  opiniones de organismos internacionales nos consideran con un 10%  de prevalencia.

Y esto  ha sido de rápido desarrollo. Recordamos que la Internacional Diabetes  Federation (IDF) estimó que para  2015  habría  415 millones  de  diabéticos en el mundo, esperándose  para el año 2014, 642 millones  de individuos que padecen esta enfermedad.

Y no es un problema de grandes  ciudades.También estimaciones de IDF para zonas rurales indica una prevalencia  de dm2. Entre 1985-1989 era de  5,7% y se incrementó a  8.7%, entre 2005-2011.

Las razones de esto son multifactoriales, como resulta ser siempre esta  enfermedad. El conocimiento  más  profundo nos llevará  a  consideraciones  de  la  fisiopatología de la  dm2  , y así poder entender mejor este fenómeno   y desarrollar su prevención.

En EEUU  se  considera  que ella  ha crecido en paralelo con la obesidad , y  este sería otro gran problema a considerar; esto es, como revertir el exceso  de peso y junto con ello el sedentarismo , que en nuestro país es importante. Se dice que el 90%  de la población no hace  ejercicios  y  tal vez  con  medidas simples, como tener plazas de deportes en las diferentes comunas  y  ciudades del país, de fácil acceso , y  con  profesionales  capacitados para  dirigir a las personas que se interesen en la actividad física, sería un aporte para prevenir enfermedades flagelantes como obesidad  y  diabetes.

Otro factor a considerar es la alimentación. Reconocemos que nos alimentamos  mal en cantidad y calidad. 

La  industria alimentaria  por lo general, desarrolla  líneas  que  ha sido  necesario controlar con el etiquetado de los alimentos. 

En ello  tuvo  mucha importancia la asociación de varias sociedades  científicas en lo que se llamó Alianza contra la Obesidad. 

Entre ellas la Sociedad de Endocrinología y diabetes, junto con Cardiología, Pediatría, Nutrición, el INTA y  el Departamento de Nutrición  de la Universidad de Chile, que hicieron un trabajo silencioso pero fructífero, para conseguir que se considerara el valor calórico de grasa o azúcar, en los productos alimenticios , sobre todo  aquellos de rápido consumo.

Otros  factores que apuntan a explicaciones  fisiopatológitas o etiopatogénicas es que la dm2 no es sólo una enfermedad  del páncreas y su producción de insulina, asociado al  hígado, al músculo y al tejido adiposo como antes se creía. 

Hoy hay líneas de investigación en intestino con hormonas gastrointestinales llamadas incretinas, y  la microbiota intestinal, vinculadas con el desarrollo de dm2 . También aparece vinculado el  riñón, el cerebro y neutrotrasmisores que impactan en conductas alimentarias. Hay avances, pero no del  todo suficientes porque la  enfermedad  sigue su avance.

Personalmente pienso que debiera haber políticas de salud pública más definidas para prevenir la dm2 .

Una de ellas saber cuantos pre diabéticos existen en nuestra  población. Se  califica como prediabetes a los que tienen cifras de  glicemias entre lo normal y la diabetes. Es decir glicemias en ayunas entre 100 y 125  mg/dl  se considerarían  pre diabetes,  y debe ser tratada con medidas no  farmacológicas, dieta  restrictiva en hidratos de carbono y ejercicios,  porque esta condición de prediabetes se puede mejorar y regresar a lo normal, con lo que se prevendría  el desarrollo de  diabetes.

De tal modo que  el  gran desafío de esta pandemia, podría  ser controlada, considerando medidas sanitarias que apuntaran a mejores  estilos  de vida.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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