¡Cuán bien hace!

Cuán bien hace cuando las personas responsables de otras personas, de procesos, de organizaciones, instituciones y repúblicas, son capaces de instalarse firme y conscientemente en un paradigma de observación superior, expandido, amplio, profundo, accediendo a una visión integral, a una vibración sutil y elevada, que les facilita trascender los opuestos que se manifiestan en planos de menor elevación, administrando de modo inteligente lo que le toca enfrentar o conducir.

Cuán bien hace la delicada recepción del punto de vista de cada parte, no para debatir sobre quién tiene "la razón", sino con real interés de conocer cada perspectiva, sin juicio, rescatando aquellos puntos esenciales presentes y comunes a cada parte, abriendo espacio al encuentro virtuoso, tendiendo puentes hacia el entendí-cierto, la consciencia de común unión o pertenencia a un todo superior, donde todos caben, sin exclusiones ni segregaciones, cada cual en su justo lugar, respetando las jerarquías que son funcionales y por mérito, en ningún caso esenciales, pues iguales somos, procurado el bien común, el buen vivir, como hijos de esta Tierra, junto a los demás reinos.

Cuán bien hace cuando se comprende la necesidad de habilitación en el desarrollo de competencias de carácter sutil para toda aquella persona que sea instrumento de servicio, y que le toque conducir procesos en estos tiempos que nos desafían a explorar nuevas maneras para seguir avanzando como civilización, como comunidad planetaria universal.

Gran desafío tenemos para efectivamente pasar todas aquellas pruebas de blancura que irá tocando rendir, a medida que aumente la intensidad de las tribulaciones o períodos de caos que anteceden a todo salto hacia un nivel superior en el espiral ascendente evolutivo, cuántico.

Sin entrar en detalles ni aludiendo a casos específicos, es posible observar en la dinámica socio-política nacional e internacional (mismo que en dinámicas personales, familiares y grupales), como cada vez con más facilidad se va dando vuelta la tortilla, y aquel que ayer enjuiciaba a uno, sin ecuanimidad suficiente, al poco andar le toca enfrentar de vuelta mismo tipo de energía, incluso con mayor intensidad, como si se le hubiera "superacumulado el pozo kármico" y le regresara de vuelta corregido y aumentado.

¡Cuidado! ¡Atención! Existe el riesgo, al leer el párrafo anterior, de solamente recordar y enfocarse en aquellos otros que conozco, distintos a mí, que son claro ejemplo de que les ha tocado experimentar una ola de prejuicios o desprecios de vuelta; olvidando el necesario examen de consciencia para re-conocer la propia participación en vibraciones de baja categoría, tal vez en diferente manera de manifestación, pero desde una perspectiva obturada de consciencia, por tanto no suficientemente justa, ni ecuánime, ni empática, ni comprensiva y que probablemente ya también se está manifestando y tocando enfrentar como algún nuevo desafío que exige sobreponerse de las propias tendencias limitantes o cegueras, y disponerse a avanzar.

Todos los días, a cada momento, tenemos la oportunidad de hacer ese click necesario, ese simple ajuste que consiste en elevar la categoría de la observación e incluirse a sí misma, mismo, en lo ha observar, e impecabilizar el propio comportamiento como punto de partida, para no pecar de injustos, ni atraer de vuelta injusticias, más bien irradiar consciencia y encarnar la esperanza de un mundo mejor que ya se asoma.

Desde Facebook:

Guía de uso: Este es un espacio de libertad y por ello te pedimos aprovecharlo, para que tu opinión forme parte del debate público que día a día se da en la red. Esperamos que tus comentarios se den en un ánimo de sana convivencia y respeto, y nos reservamos el derecho de eliminar el contenido que consideremos no apropiado