Tras 10 años de debate legislativo, el proyecto de Sala Cuna Universal está en su última etapa para convertirse en ley. El problema está en la posición del Gobierno, que sigue sin entender que la urgencia no impide mejorar un proyecto que, tal como está hoy, no les sirve ni a los niños y niñas ni a las madres y padres trabajadores. Esa porfía e intransigencia es hoy el principal obstáculo para concretarlo.
Desde la CUT hemos sostenido siempre una posición clara: el Seguro de Cesantía no puede ser la fuente de financiamiento de este proyecto. Ese seguro pertenece a las y los trabajadores. Es la red que nos sostiene cuando perdemos el empleo, y no puede recortarse para pagar otro derecho. Nos alegra constatar que esta posición cuenta hoy con un respaldo amplio: el de parlamentarios de distintas bancadas, desde la Democracia Cristiana y el Frente Amplio hasta el Partido de la Gente; el de expertos; y el de la ciudadanía, expresada en distintas encuestas de opinión.
¿Qué ha hecho el Gobierno frente a esto? Insistir. Perdió en el Senado, puso discusión inmediata al proyecto y el ministro del Trabajo anunció que repondrá el mismo mecanismo, argumentando que no existen recursos para financiarlo de otra forma. No es falta de alternativas. Es falta de voluntad para escuchar.
La fórmula del Ejecutivo crea una cotización de 0,35% de cargo del empleador, pero la compensa por completo rebajando lo que ese mismo empleador aporta hoy al Seguro de Cesantía. Se presenta como de costo cero, pero es costo cero solo para las empresas. Para las y los trabajadores significa menos recursos en sus cuentas y en el Fondo Solidario, y menores beneficios el día que queden sin empleo. Se desviste un santo para vestir otro, y el santo que queda desnudo es siempre el mismo.
Esta porfía tiene costos. Con los plazos acotados de la discusión inmediata y sin los votos asegurados, el Gobierno arriesga que un proyecto que el país espera desde hace años vuelva a quedar entrampado. Rectificar no es perder. Escuchar al Parlamento, a los expertos y a la ciudadanía es la forma más rápida de tener ley.
Desde la CUT no venimos solo a decir que no. Antes de que termine esta semana presentaremos una nueva propuesta de financiamiento, para que sea discutida por todos los sectores involucrados. Queremos contribuir a destrabar este proyecto, pero sin tocar la protección de las y los trabajadores.
Y queremos ser claros sobre la sala cuna que Chile necesita. Una que tenga un real carácter universal y no deje a nadie esperando. Una que sea un derecho al servicio de las y los trabajadores, y no un impuesto por trabajar que termine descontándose de nuestra propia protección social. Y una que sea un verdadero impulso al empleo femenino, una de las principales preocupaciones de la CUT. Hoy muchas mujeres no pueden trabajar o lo hacen en condiciones precarias porque no tienen dónde dejar a sus hijos e hijas. Una sala cuna bien financiada es la llave para cambiar esa realidad.
Por eso hacemos un llamado a la unidad a todos los sectores políticos y sociales. A las bancadas que han defendido el Seguro de Cesantía, a las organizaciones de mujeres, a los sindicatos y a los gremios: sigamos empujando juntos, sin bajar los brazos, hasta que la Sala Cuna Universal sea una realidad. No se trata del triunfo de un sector sobre otro. Es una deuda del país con las trabajadoras y sus familias.
Al Gobierno le decimos con respeto, pero con firmeza: es hora de deponer la porfía e intransigencia y abrirse a los cambios. Un derecho de todos se sostiene entre todos, no a costa de los de siempre.