La familia, el kilómetro cero

Coescrita con María José Martinic Castro, MBA y trabajadora social, gerenta de Innovación y Desarrollo de Fundación Familias Primero

Un niño no falta solo. Detrás de su ausencia suelen existir condiciones familiares y sociales que comienzan mucho antes de la puerta de la escuela. El estudio Claves y desafíos para fomentar la asistencia en la educación parvularia, elaborado por Corporación Bien Público, analizó tres programas en ocho establecimientos vulnerables, incluyendo escuelas donde Fundación Familias Primero implementa Kinder Power, programa que acompaña durante el año a familias con niños en prekínder a través de tutorías y talleres orientados a fortalecer el rol de madres, padres y cuidadores en su aprendizaje y desarrollo.

Sus hallazgos muestran que la inasistencia en prekínder y kínder no puede atribuirse simplemente al desinterés familiar. Detrás hay enfermedades recurrentes, jornadas laborales incompatibles, monoparentalidad, falta de redes de apoyo, dificultades de transporte y una débil valoración de la educación parvularia.

Comprender estas causas cambia la forma de intervenir. No produce el mismo efecto preguntar "¿por qué no vino?" que decir "hoy te extrañamos". Una frase fiscaliza, la otra comunica que ese niño importa y pertenece a una comunidad.

Y si bien Kinder Power no es un programa de asistencia propiamente tal, la asistencia mejora. Esto ocurre porque trabaja con las familias, fortaleciendo sus competencias parentales, desarrollando hábitos, generando redes de apoyo dentro de la comunidad educativa y reforzando la conciencia sobre la importancia de asistir regularmente desde los primeros años.

La decisión cotidiana de llevar a un niño al jardín o al colegio pasa, en primer lugar, por sus padres y cuidadores. También es fundamental la relación entre la familia y la educadora. Cuando existe confianza y colaboración, es posible conocer las dificultades, buscar soluciones y evitar que una ausencia aislada se transforme en ausentismo crónico.

Durante 2025, los niños participantes de Kinder Power registraron una asistencia promedio 4,4 puntos porcentuales superior a la de los niños de los mismos establecimientos que no participaron en el programa.

Para aprender, primero hay que estar. Pero para estar, familias y educadoras deben caminar como aliadas. La asistencia se construye mucho antes de llegar a la sala, fortaleciendo a las familias, sus hábitos y las redes que las sostienen.