Durante estos días se multiplican los recuerdos del 5 de octubre de 1988, donde en el plebiscito llamado por la dictadura ganó la alternativa NO, lo que obligaba a llamar a elecciones en el país. Para muchos, ello fue el triunfo realizado "con un lápiz y un papel", por parte de los chilenos. ¿Fue así?
Es evidente que nunca se habría llegado a ese 5 de octubre si, desde el mismo 11 de septiembre de 1973, millones de chilenos no se hubieran movilizado en los sindicatos, las federaciones estudiantiles, los barrios y masivamente en las calles, repudiando no solo el golpe de Estado, sino que el contenido y acciones desarrollados por la dictadura y la derecha que apoyó todo lo que se realizó en esos 17 años.
Miles de chilenas y chilenos fueron asesinados o hechos desaparecer; se violó a mujeres, hombres, niñas y niños. Miles de chilenos tuvieron que salir al exilio, se comercializaron recién nacidos, que les robaron a muchas mujeres, y miles de estudiantes fueron expulsados de las universidades, mientras millones de trabajadoras y trabajadores perdían sus puestos de trabajo; y con los civiles de derecha, que controlaron la economía, robándose muchas de las empresas del Estado, llevando al país al 39,5% de pobreza con que se recibió el gobierno, el año 1990.
Volver a la democracia, entonces, no fue solo obra de "un lápiz y un papel". Tal vez sea interesante recordar esto pues, ahora, lo que nos separa de la brutalidad de la dictadura es solo que el gobierno actual fue elegido democráticamente, pero intenta llevar adelante las mismas políticas desarrolladas en dictadura, no solo en el plano económico, como es evidente, sino que incluso en materias de derechos humanos.
Entonces, hay que intentar responder, con la mayor honestidad (y vergüenza) qué hemos hecho mal, o dejado de hacer, para que el país vuelva a esta situación. ¿Por qué el año 1990 la oposición a la dictadura ganó holgadamente en la elección presidencial y parlamentaria, y hoy es derrotada en ambos casos? ¿Tienen los partidos y movimientos de oposición a la dictadura las mismas propuestas que se hicieron en esos tiempos?
¿Cuántos de los que llegaron al Estado se fueron transformando en "profesionales serios", para llegar a estar más de acuerdo con los planteamientos de la derecha que en los de la justicia social, que tanto proclamábamos?
¿Bastaba con disminuir el índice de pobreza para que muchos de los que gobernaron se fueran para la casa? ¿Acaso la equidad nunca fue un factor que se tuviera presente? ¿Es posible que la lucha por un salario mínimo digno haya casi desaparecido de nuestras preocupaciones?
¿Cuál será el nivel de movilización que desarrollaremos cuando el gobierno rebaja 4 mil millones de dólares a los más ricos, mientras quieren dejar a los niños más pobres sin computadores?
La rebaja de impuestos a los más ricos, cada año, es equivalente a la compra de 10.000.000, 10 millones de computadores, por año. ¿No habrá llegado el momento de que los que luchamos por la recuperación de la democracia estemos dispuestos a salir, como lo hicimos ayer, cuando era mas peligroso, a luchar junto a los más vulnerables, para detener los esfuerzos del gobierno de ultraderecha, que apoyó la brutalidad de esos 17 años y nos volvamos a reencontrar, sin mirar nuestro origen político, sino la lucha por la justicia social?
Y, una vez más, eso no lo haremos con un lápiz y un papel, el que solo usaremos el día de las elecciones.
Lo haremos con la movilización social necesaria, como lo hicimos ayer, con todos los que estén de acuerdo en que nos hemos equivocado pues, al luchar entre nosotros por tener la hegemonía del poder, hemos permitido a lo peor de la derecha llegar al gobierno, por el descontento de muchos sectores vulnerables, que siguen demandando una vida digna, donde los derechos fundamentales, como salud, educación y vivienda, estén asegurados para todos los chilenos sobre la base de tener un trabajo decente, que le asegure un salario digno, para tener una pensión que les permita vivir de manera decente los últimos años de vida.
Entonces, a retomar la lucha y, claro usaremos "el lápiz y el papel" cada vez que sea necesario, intentando que muchos no se equivoque al "hacer la rayita".