La revista The Lancet suele convocar comisiones en las que reúne a reconocidos expertos para abordar los grandes desafíos de la salud y el bienestar humano. La más reciente, la que aborda las amenazas globales a la salud del siglo XXI y publicada en octubre de 2026, cuenta con la participación de la doctora Ximena Aguilera, exministra de Salud de Chile, lo cual es motivo de orgullo para nuestro país y la salud pública latinoamericana.
Su mirada llega hasta 2100. Tras analizar varios cientos de enfermedades, riesgos y factores sociales, el informe clasifica las amenazas en una pirámide. En la cima, dos con potencial de extinción: el uso malicioso de la inteligencia artificial, incluidas las armas biológicas, y el conflicto nuclear con sus efectos terroríficos.
Luego, 15 amenazas catastróficas, entre ellas el cambio climático, la resistencia antimicrobiana, las pandemias de origen natural, la mala salud mental, la desigualdad de ingresos y la obesidad. Para medir el impacto de estos peligros, el documento calcula los años de vida (ajustados por discapacidad) que podrían perderse de aquí al 2100. La cifra es alarmante: el daño acumulado podría superar en hasta 50 veces los años de vida perdidos a nivel global por la pandemia de Covid-19.
El hallazgo no es fatalista: el informe mide lo evitable, es decir, la diferencia entre el peor y el mejor escenario plausibles. Y advierte que los daños se distribuirán de manera desigual, recayendo, como es previsible, con mayor fuerza sobre las personas de bajos ingresos y las poblaciones marginadas.
Culmina en tres recomendaciones: construir y financiar sistemas de salud preparados para las amenazas, con capacidades de anticipación, prevención, preparación y protección; aumentar drásticamente la inversión en innovación donde las herramientas actuales son insuficientes (vacunas de plataforma, nuevos antibióticos, terapias contra la obesidad, mitigación climática), junto con gobernanza de tecnologías de alto riesgo; y finalmente generar capacidad de monitoreo periódico que actualice las evaluaciones y las presente en foros políticos y de seguridad para contrarrestar los ciclos de negligencia. Identifica, además, las condiciones habilitantes: confianza, gobernanza global, equidad, sistemas alimentarios resilientes, derechos humanos y cobertura universal de salud.
El futuro no es un destino, es una decisión que se toma hoy. Cuidemos, cada uno desde su lugar y todos juntos, la salud de quienes vivimos ahora y de quienes aún no han nacido.