En buen camino

El reciente resultado del estudio de percepción sobre alergias, intolerancias y enfermedades relacionadas con la alimentación realizado por Sernac, y en el que colaboramos desde la Corporación de Apoyo al Celíaco (Coacel), refleja una gran preocupación de parte de los consumidores y las familias que enfrentan alguna de estas condiciones.

La respuesta de las personas ha sido clara: 97,6% de los encuestados informa que siguen una dieta especial o restrictiva como estrategia permanente y para hacerlo con seguridad, casi nueve de cada 10 de ellos (89,9%) mantiene como práctica frecuente revisar las etiquetas antes de consumir o comprar un producto.

Entre los desafíos que se pueden identificar: primero, es vital aclarar la información que aparece en el etiquetado de los envases, ya que 60% de los encuestados la considera poco o muy poco clara, y esto coincide con otro dato; y es que 56,7 % o sea, más de la mitad de quienes participan en este estudio ha sufrido personalmente o a través de un integrante de su entorno familiar, una reacción adversa al consumir un producto cuya información era insuficiente, confusa o incorrecta.

En el caso de las personas que vivencian restricciones asociadas al gluten, muestran resultados relativamente más favorables en identificación de productos, compra por internet y percepción de seguridad. Lo que corrobora el camino iniciado por Coacel hace más de diez años en la relevancia que adquiere un producto con certificación: mientras más visible y estandarizada esté la información puede contribuir a reducir barreras. Ese es un camino que vale la pena explorar para otras condiciones, como las alergias a frutos secos, huevo o pescados, donde las dificultades son mayores.

Sin duda, entregar información clara de lo que contiene el etiquetado reforzará la confianza de los consumidores en aquellas marcas que velan por su seguridad alimentaria.

Por otro lado, es necesario mejorar la disponibilidad de los productos sin gluten. Más de la mitad de los encuestados considera difícil o muy difícil identificarlos en los puntos de venta, destinando bastante tiempo a encontrar su tratamiento y completar la compra semanal.

Los resultados reflejan el descontento con el alto costo de los productos, lo cual representa una limitación importantísima. Los productos de mayor precio generalmente son los de mejor calidad nutricional, de manera que, si se evita el alto costo, se reduce la posibilidad de llevar una alimentación saludable además de ser sin gluten.

Justamente, estos temas se están tratando en el debate que actualmente existe a propósito de modificar la ley 21.362, la llamada Ley Celíaca. Si logramos avanzar en estos desafíos, generaremos una mejora en la seguridad alimentaria de este grupo poblacional.

Los resultados muestran que vamos por buen camino. Y evidencian que estas personas son cada vez más conscientes de estos problemas y exigen contar con un mercado más seguro, transparente e inclusivo. Y por supuesto, desde Coacel seguiremos trabajando para que este cambio ocurra.