La primavera llegó, pero sigo cansado: el cuidado después de septiembre

Llega la primavera y, con ella, una especie de mandato silencioso: hay que estar bien. Los días se alargan, aparece el sol después de meses de frío, los árboles florecen y las terrazas vuelven a llenarse. Todo parece invitarnos a salir, juntarnos, hacer ejercicio, recuperar planes. La ciudad cambia de ánimo y, casi sin darnos cuenta, sentimos que nosotros también deberíamos hacerlo.

Porque la primavera también trae expectativas sobre cómo deberíamos sentirnos. Deberíamos tener más energía, querer salir, socializar, aprovechar los días largos, disfrutar del buen clima. Como si, así como la naturaleza florece, nosotros también tuviéramos que renovarnos.

Pero llega septiembre, octubre o noviembre y seguimos cansados. Una invitación nos produce más agotamiento que entusiasmo. Sale el sol y queremos seguir durmiendo. Miramos alrededor y pareciera que todos recuperaron las ganas, menos nosotros.

A veces, al dolor de sentirse triste, ansioso o agotado se suma la sensación de que no tenemos derecho a estar así.

"Hay que aprovechar el buen tiempo". "Ahora sí que hay que salir". "Qué rico que llegó la primavera". Son frases cotidianas, incluso bonitas. El problema aparece cuando chocan con lo que estamos viviendo.

Porque alguien puede estar atravesando un duelo mientras los árboles florecen. Puede sentirse solo en una ciudad que vuelve a encontrarse. Puede estar agotado después de meses difíciles, aunque haya más horas de luz.

Y entonces aparece la culpa por seguir sintiéndose mal cuando todo alrededor parece estar bien.

Esta presión tiene respaldo en la investigación. Un estudio publicado en Scientific Reports en 2022, con 7.443 participantes de 40 países, encontró que sentir presión social por estar feliz y evitar la tristeza se asociaba con menor bienestar y mayores síntomas de depresión, ansiedad y estrés. Exigir felicidad puede añadir una carga a quien ya está sufriendo.

El 10 de septiembre conmemoramos el Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Este septiembre, el Ministerio de Salud informó que en Chile se registraron 1.927 muertes por suicidio durante 2025: más de cinco al día, en promedio. Aunque existe una tendencia a la baja desde 2023, esta cifra exige sostener la prevención durante todo el año.

Detrás de esos números hay personas, familias y comunidades que han vivido una pérdida profunda. Hay historias que merecen respeto y un compromiso que debe continuar cuando terminan las campañas.

La salud mental se trabaja todos los días: en las familias, en las escuelas, en los lugares de trabajo y en nuestras comunidades. Se trabaja cuando preguntamos cómo está alguien y estamos dispuestos a escuchar la respuesta. Cuando tomamos en serio su sufrimiento y facilitamos el acceso a ayuda profesional.

La educación emocional aporta a ese cuidado cuando nos permite reconocer lo que sentimos, expresarlo y buscar apoyo. Ese aprendizaje necesita espacios donde hablar sea seguro y donde alguien pueda responder. Quizás la primavera sea también una oportunidad para recordarlo.

Mientras afuera florecen los árboles, muchas personas siguen atravesando momentos difíciles. El cambio de estación puede encontrarnos con las mismas preocupaciones del invierno, con un cansancio que necesita atención y una historia que merece ser escuchada.

Salir, movernos, encontrarnos con otros y aprovechar la luz natural pueden contribuir a nuestro bienestar. Si la tristeza, la ansiedad o el agotamiento persisten o afectan nuestra vida cotidiana, buscar apoyo profesional es importante. Cuidarnos también significa darnos permiso para reconocer cómo estamos.

Habrá días en que queramos salir y otros en que prefiramos quedarnos en casa. Podemos disfrutar una tarde soleada y, al mismo tiempo, estar atravesando algo difícil. Podemos agradecer la primavera y reconocer que necesitamos compañía. También podemos aprender a mirar al otro con más atención.

Detrás de alguien que sonríe puede haber un cansancio que desconocemos. Detrás de quien se ausenta puede haber un dolor difícil de explicar. Y detrás de un "estoy bien" puede existir una historia que necesita una segunda conversación.

Tal vez una forma más amable de vivir este cambio de estación sea dejar de exigirle a nuestro mundo interno que florezca al mismo ritmo que el paisaje.
Cada persona necesita su tiempo y merece apoyo durante ese proceso. La primavera puede estar afuera. Y nosotros podemos estar donde estamos, acompañados y con acceso a ayuda.

En Chile, la línea *4141 ofrece apoyo psicológico gratuito y confidencial ante crisis asociadas al suicidio, las 24 horas, todos los días del año. Septiembre nos recuerda la importancia de prevenir. La salud mental necesita todos los días para ser cuidada.