Créditos a estudiantes no pueden ser un negociado

Los miles de estudiantes universitarios que han salido a las calles son parte de este Chile que está exigiendo sus derechos y merecen una solución que no siga postergando sus justas demandas, en especial en lo que se refiere a los mecanismos de crédito para los jóvenes.

Cuando se creó el sistema de créditos con aval del Estado como complemento al fondo solidario que opera para las universidades públicas, se hizo para dar cobertura a muchos estudiantes de universidades estatales y privadas que no terminaban sus carreras por falta de dinero. Se trataba que muchos alumnos, pertenecientes a familias de escasos recursos y de la clase media, se beneficiaran con esta nueva modalidad.

Pero lo que fue una buena idea, se ha convertido en un mecanismo más de la poderosa banca chilena para ganar dinero a costa de nuestros jóvenes. Lo que debía ser una política social no fue tal, debido al cobro de intereses usureros, superiores a los que se pagan por un crédito hipotecario.

Durante los gobiernos de la Concertación se logró que siete de cada diez estudiantes de las universidades formen parte de la primera generación en su familia que alcanza la educación superior. Sin embargo, la deserción de jóvenes que no pueden pagar la carrera alcanza a un 65 por ciento entre los más pobres.

El error estuvo en no incorporar a la política de préstamos un sistema de subsidio a la tasa de interés, que evitara que los créditos fueran un negociado más para los bancos. Tenemos una deuda con nuestros jóvenes y debemos asumirla.

En este momento en el que las movilizaciones ciudadanas están mostrando un camino para los verdaderos cambios que Chile necesita, es justo hacerse cargo de las demandas estudiantiles y ofrecer soluciones que apunten a un sistema más inclusivo y más solidario.

Chile necesita un nuevo trato del Estado con los estudiantes y un nuevo trato del Estado con las universidades.

La educación superior debe estar al servicio del país. Eso implica que los establecimientos deben ser de calidad, tanto en enseñanza como en extensión universitaria.

Asimismo, debe contar con fondos permanentes para la investigación con el fin de ser un aporte al desarrollo cultural y material de la nación.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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