La ciencia también tiene nombre de mujer

Cada año, el Día Internacional de la Mujer invita a reflexionar sobre los avances y desafíos pendientes en materia de equidad de género, y en el ámbito científico esta reflexión adquiere un significado especial porque la ciencia también tiene nombre de mujer, aunque muchas veces su presencia y sus contribuciones no han sido suficientemente visibles.

A nivel global, las cifras siguen mostrando un importante desequilibrio. Según datos de la Unesco, solo alrededor de un tercio de las personas dedicadas a la investigación científica en el mundo son mujeres, una realidad que también se refleja en Chile. De acuerdo con cifras citadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), apenas el 35,8 por ciento de quienes realizan investigación en el país corresponde a investigadoras.

En este contexto, iniciativas que reconocen y visibilizan el trabajo de las científicas adquieren un valor especial. Un ejemplo es la segunda edición de la "Tabla Periódica de las Mujeres Científicas Chilenas", presentada por la Biblioteca del Congreso Nacional de Chile, que destaca a 118 investigadoras de 10 áreas del conocimiento.

La propuesta adopta una representación inspirada en la tabla periódica de los elementos. Cada científica aparece identificada por un símbolo formado por las iniciales de su nombre y apellido, acompañado de información sobre su formación, trayectoria y aportes al conocimiento. De esta manera, la ciencia con nombre de mujer se hace visible en un formato que invita a explorar las historias detrás de cada trayectoria.

Las investigadoras que integran esta iniciativa -que agradezco y valoro por haberme invitado a ser parte de esta edición- representan una amplia diversidad de disciplinas y trayectorias profesionales. Sus trabajos abarcan desde la ingeniería y la medicina hasta la biotecnología, la astronomía y las ciencias sociales. Muchas han sido pioneras en sus áreas, han formado a nuevas generaciones de profesionales y liderado proyectos que contribuyen al desarrollo científico y tecnológico del país.

Su presencia también refleja el creciente aporte de las mujeres al sistema científico nacional, aunque las brechas persisten en ámbitos como el acceso a financiamiento, el liderazgo de proyectos y la participación en carreras STEM. Reconocer estas trayectorias permite dimensionar cuánto talento femenino ha contribuido al avance del conocimiento en Chile.

La visibilidad de referentes resulta clave para enfrentar este desafío. Diversos estudios muestran que contar con modelos cercanos influye en las decisiones vocacionales de niñas y jóvenes. Cuando pueden ver que la ciencia también tiene nombre de mujer, se amplían las posibilidades de imaginar su propio futuro en estos espacios.

Por ello, iniciativas como esta contribuyen no solo a reconocer trayectorias consolidadas, sino también a fortalecer una cultura científica más inclusiva. En un país que busca impulsar su desarrollo a partir de la ciencia, la tecnología y la innovación, ampliar la participación femenina no es solo una cuestión de equidad. También es una condición para construir un sistema científico más diverso, creativo y capaz de enfrentar los desafíos del futuro.

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