Los paralelismos en envejecimiento nos dan pautas de acción

Octubre es el mes de las personas mayores en Chile, un periodo que nos convoca a ponerlas en el centro de la discusión pública. Desde el ámbito académico, venimos realizando un trabajo constante para aportar insumos concretos a quienes definen nuestro futuro desde las distintas instancias de gobierno.

El pasado 28 de septiembre, la Universidad Finis Terrae presentó ante la Comisión de Salud del Senado 10 propuestas clave para abordar el acelerado envejecimiento de la población chilena, extraídas del documento "Conclusiones y Propuestas del Núcleo de Envejecimiento 2050", una iniciativa impulsada este año de forma conjunta por el Centro Transdisciplinar en Longevidad Funcional y el Centro de Políticas Públicas en Salud.

Dicho núcleo convocó a 24 expertos de diversas áreas para avanzar desde el diagnóstico hacia propuestas concretas en ámbitos como salud, educación, mercado laboral y protección social. Lo más rescatable es que la Comisión de Salud tomó el guante de este desafío propuesto por la academia y la sociedad civil, acordando realizar una sesión especial dedicada exclusivamente al envejecimiento para dar continuidad y seguimiento a estas medidas.

Paralelamente, y guiados por la causalidad y no por la casualidad, España ha esbozado una hoja de ruta similar con su propia visión al 2050. Este paralelismo es sumamente relevante si consideramos que se trata de uno de los países más envejecidos del mundo, cuyas preocupaciones clave se centran en la participación social de las personas mayores, la lucha contra la soledad no deseada, las mentorías intergeneracionales, el envejecimiento comunitario y el reconocimiento del talento sénior.

Estos trabajos en espejo nos demuestran que no basta con gerenciar la longevidad; debemos activarla, dejando de ver a las personas mayores únicamente como un reto demográfico para entenderlas como una nueva fuerza social, cultural y económica. El éxito dependerá de la capacidad de nuestros países para sostener una visión compartida más allá de los ciclos políticos, con la convicción de invertir en la calidad de los cuidados y el fomento de la autonomía. De lo contrario, seguiremos expuestos a acciones pendulares en las políticas públicas.

Para lograrlo, hay amenazas claras que debemos superar:

  • Falta de voluntad política o de consensos: sin acuerdos estables, ningún cambio logrará trascender en el tiempo adecuado
  • Cambios de prioridades: crisis globales, pandemias o disrupciones tecnológicas pueden desviar el rumbo
  • Capacidad administrativa: sin una gestión pública ágil, las soluciones llegarán tarde
  • Financiación: encontrar el equilibrio exacto entre la inversión social necesaria y la sostenibilidad fiscal será crítico

En suma, queridos mayores, debemos ser visibles y mantener la convicción; esa misma persistencia con la que el mar golpea la roca hasta transformarla en arena.