La foto de la vergüenza y el drama de los “inmigrantes españoles” (sic)

El viernes pasado se difundió profusamente primero, en las redes sociales y, luego, en los diferentes medios de comunicación  españoles una foto (denuncia) que solo puede ser calificada como de la vergüenza de los dos mundos.

En ella aparece un grupo de ciudadanos españoles jugando tranquilamente al golf, a eso del mediodía del miércoles recién pasado, mientras en el fondo se advierte un grupo de inmigrantes subsaharianos que parecen observar atentamente la distendida partida encaramados en un trozo de la gigantesca valla que separa la ciudad autónoma española de Melilla y Marruecos (http://img.rtve.es/imagenes/campo-golf-melilla-valla-fondo/1414094584639.jpg); la cual, dicho sea de paso, jugándose literalmente el pellejo intentan saltar día a día para acceder a territorio europeo.

Esta noticia, por lo demás, fue dada a conocer justo el día en que el gobierno español del Partido Popular (PP) anunciaba que dará cobertura legal a las devoluciones (en caliente, que viene practicando desde hace un tiempo) de inmigrantes en las vallas de Ceuta y Melilla.

Hasta ahí la impactante noticia podría, incluso, pasar totalmente desapercibida si no fuera por un par de importantísimos detalles.

El primero es que el espectacular campo del golf en donde aparece jugando apaciblemente ese grupo de ciudadanos españoles corresponde a un lujoso complejo deportivo de más 12.500 metros cuadrados construido el 2008 en plena crisis, con más de dos millones de euros procedentes de los fondos europeos de desarrollo regional (FEDER).

Fondos que tienen como finalidad, ¡tomen nota!, “reducir las diferencias que existen entre los niveles de desarrollo de las regiones europeas” y para que “las regiones menos favorecidas se recuperen del retraso que sufren”. ¡Increíble! Y, por si fuera poco, por cuyo mantenimiento la ciudad (española) autónoma de Melilla destina alrededor de 400.000 euros anuales de las partidas municipales. ¡Un verdadero escándalo!

El segundo, si no fuera porque El Mostrador, vía copy page de The Huffington Post (español), interpretó, por decir algo, de muy mala manera  su espectacular contenido: “Fotografía muestra el drama que viven los inmigrantes españoles (sic) y la indiferencia de los testigos en un campo de golf”.

¿De qué inmigrantes españoles se habla? Y, ¿cuándo han necesitado éstos saltar vallas, ¿y qué vallas? para dirigirse a algún lugar de Europa? Lo que refleja la imagen es la dura realidad que separa España y África, y los que aparecen allí encaramados esperando colarse para territorio español, ante la indiferencia de unos ciudadanos españoles que juegan tranquilamente al golf, son unos pobres saharauis que se han jugado la vida para llegar hasta allí. Menuda diferencia.

Por último, si  bien es cierto constituye una práctica bastante habitual y generalizada esta clase de vulgar “pirateo” noticioso (de medios internacionales), algo que bien pudiera ser calificado como un genuino pecado venial en plena era de las TICs, al menos, quienes lo practican debieran darse el trabajo de leer e interpretar -aunque sea mínimamente- el contenido de manera oportuna.

Confundir a los subsaharianos  que intentan pisar suelo español con españoles es un error lamentable.

Evitando con ello equivocaciones dramáticas como ésta, que lo único que consiguen, junto con hacer resonar medialmente ciertas representaciones sociales plagadas de prejuicios y errores respecto de la realidad española y africana, es debilitar el respeto hacia el ejercicio del periodismo y  de la prensa.

Y un dato relevante, The Huffington Post, invita a sus lectores con un llamado de “ sugerir una corrección”  que adviertan sobre cualquier equivocación en sus notas o reportajes. Notable y digno de imitar.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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