Políticos y dineros

Veo los escándalos de dineros vinculados a políticos de todas las tendencias. A la vez, leo a diario en las redes sociales un sinnúmero de análisis tendenciosos de las platas ganadas y robadas por los mismos políticos también de todas las esferas y sectores.

Sobre esto quisiera hacer alguna reflexión.

Los dineros venidos de los sueldos de parlamentarios y administradores del Estado, nos guste o no, son asunto que para bien o para mal son sólo eso, sueldos. Sabemos algunos de la génesis de estos sueldos en épocas pretéritas donde este no se llamaba así sino “dieta parlamentaria”, nombre que se designó para atender al argumento de ser poquito, o sea dietético, y a la vez entendiendo que anterior a ello los parlamentarios eran ad-honorem.

Bueno, hay que decir también que quienes ejercían cargos parlamentarios y administrativos del Estado ya tenían la vida algo asegurada en términos económicos, pues la mayor parte de ellos venía de las adineradas cunas de nuestra joven nación.

Que las grandes discusiones parlamentarias hayan sido para aumentar la dieta, no es sino, al parecer, el comportamiento natural de quienes se dedican al servicio público en estas esferas. Pero ese hecho es para la discusión de los sociólogos. El asunto es que los sueldos son sueldos y suponen una remuneración por un trabajo.

Muchos analistas de Facebook (entendiendo el nivel académico e intelectual que esto supone) exponen sendos gráficos y estadísticas respecto de los sueldos de presidentes, ministros e incluso de altos funcionarios de la gran minería. Lo que no hacen es analizar cómo se han calculado esos ingresos, ni tampoco cómo se han discutido los mismos en los trámites de presupuesto año a año en el parlamento, y que finalmente esto no es culpa del remunerado sino del remunerador.

Que tal o cual Presidente de la república haya ganado la cantidad que sea, no es sino producto de su trabajo. Que este sea desproporcionado o no, es otra cosa y no necesariamente un asunto personal, es decir nuevamente, que los remunerados no se auto-designan sus remuneraciones. Que unos se lo ganen con verdadero trabajo y otros no, es otra cosa, pero sigue siendo sueldo.

Lo curioso del asunto es que los análisis facebuqueanos vienen casi siempre de sectores conservadores de la política nacional, sin que el análisis comparare sueldos del sector público y de la empresa privada. Que por otro lado, ellos mismos en el pasado reciente justificaban estos ingresos a la hora de ofrecer sus servicios al Estado para rechazar la oferta del sector privado y así hacer patria. Lo que también en el otrora pasado no tan lejano justificó sobresueldos, los que generaron histeria en la oposición de la época. No sea cosa que el proletario se pueda comprar la casa de al lado.

Este preámbulo no es sino una suerte de aclaración a la hora de llegar al verdadero asunto, cual es el robo de dinero que se le ha estado demostrando jurídicamente al acusado, que es parte de la clase política nacional, y donde los chanchullos y triquiñuelas para obtener más dinero, es el verdadero asunto de preocupación.

No puedo dedicar líneas para detallar la cantidad de casos, entre otras cosas porque no me alcanzaría el tiempo ni el espacio de esta plataforma. Pero lo cierto es que a la hora de revisarlos y estudiar los análisis de todos los sectores que reclaman y acusan, creo que todos se equivocan en el nivel de justicia que ellos proponen.

Todos, letrados y no, sugieren cárcel para el ladrón. Si el ladrón se comió la gallina robada puede que la cárcel sea la solución. Pero si el ladrón sigue con la gallina y seguramente la usa para producir más gallinas (me vino a la mente la historia de unos pollitos de un candidato presidencial del Centro-Centro), el asunto cambia.

En esta situación, o sea de los casos vistos recientemente por la justicia, si el ladrón va a la cárcel, no pasa nada. Ya está el caso de un fundador de un importante partido político que por su conducta anterior intachable se le remitió la pena y está en su casa comiendo huevos frescos.

No sé por qué el administrador actual del Estado no ha tomado cartas en el asunto.Bueno, la verdad es que sí sé por qué, y es porque también seguramente está comiendo huevitos frescos. Pero el país entero los ve y no hace nada.

¿Cárcel? Por supuesto, pero a la vez decomiso de sus fortunas personales hasta que se logre el reembolso total de lo robado. ¿Cuántos pagarían con cárcel algunos añitos para después seguir libres con las alforjas llenitas con el patrimonio nacional?

Esto sólo pensando en el robo del vuelto del pan del que hemos sido testigos en los últimos días. Digo vuelto del pan ya que si bien se trata de abultadas sumas de dinero, no se comparan ni de cerca con los grandes robos de los que es testigo la historia de nuestro querido país.

El país del norte devaluó el Estado chileno y se lo pasó a su títere dictador para que se lo vendiera a sus secuaces. El dictador de pasadita le regaló a su esposa más de doscientas propiedades de Bienes Nacionales para que ella jugara a ser caritativa. La doña se quedócon las propiedades del Estado y ahora las vende a precio de mercado para abultar sus cuentas bancarias (me recordé del parque que María Antonieta usaba para jugar a parecer pueblo en los jardines del palacio de Versalles antes de la Revolución Francesa).

Ingeniosamente y ayudado por los iluminados discípulos de Milton Friedman, ideó formas legales de robo como las AFP y las ISAPRES. Contrariamente a lo esperado y llegada la democracia, lo poco que quedó del Estado lo terminaron de vender los gobiernos posteriores. Pero estos fueron más aturdidos ya que en vez de comprar ellos mismos se los vendieron a los adversarios.

Calladitos están los liberales ahora con el destape de la olla ya que seguramente alguna dádiva han, están y/o estarán recibiendo.

Curioso me parece que el gran ladrón, en su afán de parecer defensor del pueblo, ahora esté siendo pillado por el robo de la chauchera. Al parecer aprendieron como las hormigas liberales, pero bien atarantados han sido porque los han pillado.Pero el liberal sigue robando chaucheras y no aprendió de su colega. Aturdido también él, a la chilena, o sea “he visto cómo se hace pero no lo he hecho antes”  y también los están pillando.

Al Liberal que sabe robar a escala pequeña, lo pillan siempre, y el escándalo es inmediato. Al Conservador que haciéndonos creer que seríamos la California de Latinoamérica, se robó el país entero, y nadie lo acusa, nadie lo pilla y nadie lo culpa.

Encima, le aplaudimos el esfuerzo de ponernos a escala mundial en términos de macroeconomía, en la OCDE y esas banalidades (digo banalidades porque para el gran porcentaje del pueblo eso es una banalidad que no le ha mejorado para nada su diario vivir sino todo lo contrario, pero no se ha dado cuenta). Y seguimos calladitos pagando la AFP, la ISAPRE, comprando 2x1 creyendo que el otro es gratis, y reclamándolo todo por Facebook. Como si eso pudiera cambiar algo.

¿Cárcel para el ladrón? Por supuesto. Pero que se les decomise la gallina y los pollos que salieron de ella. Que se meta a la cárcel a los vendedores de la educación,(que dicho sea de paso y según las últimas discusiones parlamentarias acerca de la Ley de Aborto Terapéutico, los opositores a la ley todos venidos de la educación privada, han demostrado con creces que ésta no desarrolla la inteligencia ni mejora la estupidez), de la salud, de los fondos de jubilación, del agua, de la luz, del gas, de la locomoción colectiva y de todo lo que hoy en día es vital para una vida tranquila.

Y al menos un público Mea Culpa de la Pontificia Universidad Católica de Chile que hizo el convenio con la Universidad de Chicago para mandar a sus estudiantes de Economía a aprender las mejores formas de estrujar al pueblo.

Si hay que copiar, copiemos a Islandia que metió presos a los dueños de los bancos por usureros. A Finlandia donde el Estado se hace cargo de sus ciudadanos (no copiemos el modelo de educación porque fuera de contexto las cosas no funcionan). O no copiemos a nadie y generemos un país donde sus habitantes son iguales ante todo y tienen los mismos derechos, y se reparten lo poco que hay, como según el Presidente del Banco Mundial se hace en Cuba, que seguramente tiene sus fallas pero no en los niveles escandalosos de nuestro querido país.

Al final de este escrito y que al parecer me desvié bastante del centro de la discusión, venga la copla nortina del criollo verdadero que reza.

Cuando en mi tierra se acabe lo que pudieron robar, nos quedaremos los pobres pa` sobre el suelo llorar.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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