Qué le pasa a mi país

Difícil es imaginar a los militares golpeando sus sables en el Congreso Nacional el día 3 de septiembre de 1924 para impedir que los parlamentarios se aumentaran el sueldo, y obligándolos a aprobar en tiempo record las leyes sociales en favor del pueblo propuestas por el Presidente Arturo Alesandri Palma. Para quién no sabe, se trató de la reducción de la jornada laboral a ocho horas diarias; la eliminación del trabajo infantil; la regularización de la huelga y el convenio colectivo; la ley de accidentes del trabajo y del seguro obrero y la legalización de los sindicatos entre otros beneficios laborales.

Ahora, luego de golpear los sables en contra de su propio pueblo que otrora defendieran y habiéndose hecho súbditos del poder económico, comienzan a desfilar de a uno y poco a poco ya no para honrar a la patria frente a la bandera, sino hacia los tribunales de justicia por haberla deshonrado al ser autores y/o cómplices de violaciones a los derechos humanos  y de pasadita de haber usufructuado inmoral e ilegalmente del presupuesto nacional.

Por otra parte y a pesar de no tener a nadie que les golpee los sables en sus narices para impedirles el uso y abuso del poder que ostentan, políticos de todos los sectores son silenciados por la verdad de los hechos de corrupción que los delata públicamente, sin que se haya encontrado la forma de desaforarlos y enjuiciarlos.

Claro, ellos hacen las leyes y por cierto que no harán una en su contra y mucho menos devolverán voluntariamente algún recurso malogrado. Sólo se limitan a esconderse no asistiendo cuando se discute algo que les pueda afectar su imagen ante su actitud pasada de dudosa moral y enriquecimiento personal en la aprobación de leyes mandatadas por sus mecenas.

Además, una pequeña clase social de súper-ricos que se delata torpemente ante los mismos hechos de colusión y vulneración del propio modelo que ya los ha hecho riquísimos, se intentan defender de la opinión pública con torpes iniciativas mediáticas, pero sin buenos resultados. A pesar de lo anterior no merma siquiera en un peso sus fortunas, sino sólo su imagen pública, asunto del cual no se les observa muy preocupados.Bueno, salvo los torpes intentos mediáticos que he mencionado, que en vez de reforzar sus inmaculadas imágenes, no han hecho más que reforzar los argumentos en su contra.

Por último, tenemos una sociedad que reclama y reclama por las redes sociales contra todo, pero sin entender profundamente por qué está pasando lo que está pasando.

Esta afirmación la sustento en numerables escritos en los que se lee la total indiferenciación entre los poderes del Estado, la incomprensión absoluta de cómo funciona nuestro país, las razones históricas que se deben saber para entender nuestra actualidad, y una profunda ignorancia en términos de educación cívica. La que por cierto ha sido eliminada y negada sistemáticamente en las reformas del sistema educativo por la bancada parlamentaria de la derecha política y a la vez una poco entusiasta defensa del comando contrario.

No sea cosa que el pueblo se entere en profundidad de la verdad de la milanesa y se despreocupe del vestido de la celebridad televisiva.

Se suma al desastre, que la esperanza que pusimos varios en el segundo período de la Presidenta se destruyó por completo gracias a la acción torpe de su retoño. El que además de destruir por completo su imagen personal y la de la figura presidencial, de pasadita desarmó totalmente su plan político. Y que este proyecto de Ferest Gamp chileno sigue impune y de remate su cónyuge al parecer asesora aquien a pesar de todo lo irregular de la operación bancaria, le dio el préstamo para hacer su negocito.

Para finalizar, está la vergonzosa actitud de la autoridad para reaccionar ante los desastres económicos, ecológicos y sociales que vive nuestro país en la actualidad, sin que  se haga parte defensora de su pueblo sino cómplice del quienes produjeron y producen el daño.

La suma es más larga de lo que me permiten estas líneas, pero a pesar de aquello y sin muchos medios históricos, sociológicos y/o antropológicos con los que respaldar mi comentario, igualmente me atreveré a hacer alguna propuesta.

No elijamos más a los designados por los partidos políticos y sí a los comprometidos con los intereses del pueblo (que dicho sea de paso todos somos pueblo, pero la parte más grande y necesitada no es la de la cancioncita “si vas para Chile”).

Elijamos a personas que hayan demostrado en sus localidades el compromiso con la comunidad y no sea el voto para fulanos fuereños llegados de Santiago a representar los intereses que no les son propios, sin perjuicio de representar el interés nacional en las políticas sociales.

Propongo a la vez, sanciones para todos los parlamentarios que sean encontrados culpables de algún chanchullo financiero, por medio de un juicio  por cierto, para no emular a un grupo de ciudadanos de un país vecino que en estos días azotaron en la plaza pública a un alcalde que no cumplió sus promesas de campaña.

Derogación inmediata de la Ley Reservada del Cobre.Cárcel a todas las autoridades que permitieron la venta a privados de recursos naturales y derechos primarios (salud, educación y jubilación al menos). Eliminación inmediata de las AFP y el traspaso instantáneo de los recursos al Estado, junto a la creación o vuelta al sistema de pensiones estatal, del cual son usuarios hasta el día de hoy las Fuerzas Armadas.

Eliminación de las Isapres o la mantención de las mismas con un tope mínimo de sueldo para acceder al sistema privado.Nacionalización inmediata del transporte público, de la telefonía y de todos los recursos naturales vendidos a privados (litio, petróleo, sal, viento, sol, agua, gas, etc.).

La creación de un Estado chileno nuevo debiera según yo, alcanzar su renacimiento poniendo en práctica algunas de mis propuestas, con las cuales se podría implementar sistemas educacionales que respeten e impulsen el rescate de las tradiciones locales, que respete e impulse las habilidades personales, y sistemas de protección que respeten y aseguren a sus ciudadanos el bienestar durante su paso por esta tierra con la dignidad que se merecen sólo por ser personas y que se le otorgue algo más al pueblo que el fútbol, que es inglés; la cueca, que es un baile derivado de las danzas del renacimiento español y la farándula, que es el verdadero opio del pueblo.

En una de esas podremos seguir sintiendo orgullo de ser chileno en una patria que respete y cuide a su pueblo.

Los dineros para crear un Chile justo están, no en los sueldos desproporcionados de sus autoridades, sino en las AFP, las ISAPRES, el agua, la luz, el gas, que nos venden día a día los dueños privados para hacernos creer que estamos protegidos.

Están en las ventas casi sin impuestos de los recursos naturales que siendo chilenos, son privados.

Los dineros están en la usura de los intereses que pagamos día a día a la banca privada, en los seguros de salud para cubrir lo que no cubre la Isapre, en los APV para mejorar la menesterosa jubilación que no es capaz de cubrir el sistema actual. Todo dinero entregado calladito y en estos dos últimos casos voluntariamente creyendo que somos precavidos y de alguna manera salvados por la oportunidad que se nos ofrece al poder acceder a estos beneficios mercantiles.

Al título de este comentario ¿Qué le pasa a mi país?, le hace falta un complemento, cual es, ¡Qué no reacciona!

Entonces viene la copla del indio atacameño que a pesar de haber olvidado su lengua primigenia reza:

El chileno que se llama, que no respetó su tierra

Tristemente es recordado, por haber hecho la guerra

Pero el que dispone tiempo y voluntad para oír

Puede que sean cimientos pa’ volver a construir.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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