Dawkins, Dios, la ciencia y la fe

Para el Congreso del Futuro 2019 vino Richard Dawkins un científico, biólogo ahora dedicado más a la divulgación de la ciencia relacionada con la evolución. Entre sus obras se encuentran El Gen Egoísta y El Espejismo de Dios.

En Chile levantó mucha polémica por su ateísmo confeso y por su posición que la idea de Dios no es necesaria para explicar los procesos evolutivos bióticos y al parecer los cósmicos.

Después de mucho debate pareció que ni la ciencia puede negar la existencia de Dios, ni la religión puede probar su existencia y ambas quedan como creencias contradictorias que siguen su marcha paralelamente.

Pareciera esto una situación paradisíaca de tolerancia. Pero la verdad es que Dios o existe o no-existe y no hay la posibilidad de términos medios, como lo establecieron  los escolásticos en la Edad Media.

Existe en estos planteamientos una confusión entre el plano gnósico o del pensamiento con el plano óntico o de los procesos o seres reales.

Se ha postulado que el universo existe porque el ser humano lo piensa y no se ha asumido que el ser humano existe a lo más desde hace 400.000 años y antes, hace un millón de años, existía el universo pero no el ser humano.

Es la evolución cósmica la que ha producido al ser humano y no el ser humano a la evolución cósmica, de tanto pensar.

Definamos operacionalmente y conceptualmente la idea que tenemos cuando hablamos de Dios.

Dios es el ser, quien, aquello, lo que, ha generado, mantiene, desarrolla, produce y conduce a toda la existencia, sea esta cognoscible, pensable, entendible, sensible o no por el ser humano. Hay solo dos respuestas: Dios es un ser más allá de todo lo experimentable o vivenciable por el ser humano y de su realidad materio-energética, por lo tanto, impensable, inefable, inenarrable, infinito, in…, in…, lo que los escolásticos llamaron teología  negativa y que puede incluir a toda la existencia y particularmente a la materio-energética.

O bien, Dios es de naturaleza materio-energética u otra limitada y finita y está limitado a esta existencia. La primera posición es la de las religiones y la de la mayor parte de los científicos, entre ellos, Platón, Aristóteles, Newton, Laplace, Mendel, Darwin, Pasteur, Einstein y casi todos, aunque varios de ellos no se daban cuenta de su creencia en ese Dios.

La segunda es la de los panteístas materialistas, que aceptan que el cosmos es todo y no hay un más allá, todo es un más acá. En realidad todo el mundo cree en Dios como lo hemos definido; la diferencia está en el nombre o el ámbito de acotación al cual lo asignan.

Por ejemplo, Laplace le dice a Napoleón que todo el universo es entendible desde las ecuaciones matemáticas; Napoleón le pregunta donde deja a Dios; responde es una hipótesis innecesaria. Pero antes Laplace había dicho que si hubiera una inteligencia tan vasta que tuviera todos los datos de los procesos podría ver en una sola mirada todo el pasado, presente y futuro del cosmos. Napoleón al parecer no lo sabía, ya que la pregunta hubiese sido si esa Inteligencia tan vasta existía, y la respuesta debería haber sido positiva ya que el comportamiento de los astros examinados era muy inteligente y desarrollaba las inteligentes ecuaciones que Laplace estudiaba.

El diseño inteligente del cosmos ha sido supuesto por todos estos grandes pensadores. La ciencia procede descubriendo partículas, propiedades de esas partículas, campos gravitacionales y electromagnéticos y a estas propiedades generales les llama leyes de la naturaleza.

Pero con estas leyes no se podría deducir nada si no hubiese a qué o a quién aplicarlas; entonces la ciencia se ve en la necesidad de describir condiciones iniciales o históricas que no dependen de esas leyes sino que son únicas, irrepetibles e irreversibles.

A estas condiciones se les llama idiográficas (no ideográficas) o dependientes de sí mismas. En ciencia nos aproximamos a cada proceso con la nomología, leyes o regularidades y con las condiciones idiográficas o iniciales.

A todos estos elementos leyes naturales y condiciones idiográficas les podemos llamar la información del cosmos, en el sentido directo del término, es decir in- o desde adentro, - forma - y acción o acción generadora, es decir aquello que desde adentro produce toda forma de proceso cósmico con su especificidad irrepetible. Nos preguntamos entonces por el origen, mantención, variación dinámica, y posible extinción de toda la información del universo y vemos que la ciencia, actual, no podrá decir nada.

¿Estaba presente en el Big-Bang? Sí lo estaba ¿quién la puso y la mantenía allí, dado que en el Big-Bang no había ni energía ni masa y por lo tanto materia?

Si no estaba en el Big-Bang ¿cómo se fue administrando y quién lo ha hecho, durante el desarrollo cósmico? De nuevo solo hay dos posibles soluciones o el universo es suficiente por sí mismo para su desarrollo o hay un ser supra-universo que realiza esta acción. Esta columna que he escrito y los que la están leyendo estábamos presupuestados desde el Big-Bang o desde toda eternidad si Ud. cree en Dios o que el cosmos es eterno.

El espejismo de Dios de Dawkins es una fantasía mental y nada más, está en el plano gnósico y no en el óntico.

Para un espejismo el individuo tiene que tener una imagen o idea de lo que atribuye erradamente a la realidad, un pozo de agua en el desierto, pero de Dios nadie tiene ni una idea ni una imagen luego no puede atribuir a la realidad o a una explicación de ella la noción de Dios, a Dios no lo puede ni pensar ni imaginar el ser humano, y si llega a algo así eso o ese no es Dios.

No menos falsa es la idea del gen egoísta. Los genes no existen en la realidad de los seres vivos, son entelequias gnósicas o mentales creadas para entender la realidad, lo que existen son secuencias de nucleótidos, pero si algo tienen esas secuencias es que ellas, por sí mismas y materialmente, son efímeras, las mutaciones y las recombinaciones genómicas especialmente las sexuales las están destruyendo constantemente en beneficio no de ellas sino de la especie a la que pertenecen.

Nada hay más altruista que una secuencia de ADN siempre dando y dándose para la construcción y reconstrucción de otras que permitan a la especie subsistir y adaptarse mejor.

Dawkins propone bonitas ideas carentes de realidad y sentido científico, el gen egoísta o espejismo de Dios están solo en su mente y en la de los que así piensan.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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