Cómo el deporte mueve el turismo y la economía

Pucón no solo es uno de los destinos turísticos más reconocidos de Chile. Gracias a más de tres décadas de triatlón y a su posicionamiento internacional, la ciudad se ha convertido también en un ejemplo concreto de cómo el deporte puede transformarse en una poderosa herramienta de desarrollo económico, territorial y social.

Cada verano, la llegada de miles de deportistas, familiares y equipos técnicos convierte a la comuna en un verdadero polo de actividad, con impacto directo en hoteles, cabañas, restaurantes, comercio y servicios. Según el municipio de Pucón, la tasa de ocupación turística cercana al 92% durante la semana del triatlón, muy por sobre el promedio estival, es una señal clara de ese efecto dinamizador.

Este fenómeno no es exclusivo de Pucón, pero allí se ha consolidado de manera ejemplar. La clave está en la convergencia entre una demanda deportiva exigente y una oferta territorial capaz de responderle. Pucón ofrece un circuito de nado, ciclismo y trote de estándar internacional, junto a una ciudad que ha sabido desarrollar servicios turísticos, infraestructura y una identidad vinculada al deporte y la naturaleza.

Lo interesante es que esta lógica es perfectamente replicable. Muchas ciudades de Chile cuentan con paisajes, infraestructura y capital humano suficientes para albergar eventos deportivos de alto impacto, desde maratones y campeonatos de ciclismo hasta regatas, trail running o deportes de playa. Cuando estas competencias se integran a una estrategia local de desarrollo, dejan de ser solo espectáculos para transformarse en motores económicos, generadores de empleo y plataformas de visibilidad internacional.

Asimismo, el deporte tiene una ventaja comparativa frente a otras industrias. Moviliza personas, familias y comunidades completas. No es un turismo pasivo, sino activo, que involucra estadías más largas, consumo diversificado y una fuerte conexión emocional con el territorio. Quien corre, nada o pedalea en una ciudad no solo la visita: la vive, la recuerda y muchas veces vuelve.

Pucón entendió que invertir en deporte es también invertir en su futuro. Hoy, su experiencia demuestra que los grandes eventos bien organizados no son una carga para las ciudades, sino una oportunidad para diversificar su economía, fortalecer su identidad y proyectarse al mundo.

El desafío para Chile es atreverse a mirar el deporte con esta lógica estratégica. No solo como una actividad recreativa o competitiva, sino como una industria capaz de activar territorios, atraer inversión y construir desarrollo sostenible.

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