Valparaíso, un impulso al futuro

A través de los años, la industria manufacturera ha ido perdiendo peso frente a los cambios tecnológicos que se suceden velozmente en nuestros días, lo que nos impone un desafío de reconvertirnos o simplemente desaparecer. 

Una transformación factible es el desarrollo de la industria de las nuevas tecnologías que están modelando el futuro, generando un polo de desarrollo que sea el faro del país y de Latinoamérica. 

Hablamos de la instalación de data centers donde resida la información relevante de las actividades del país (es decir, donde se aloje parte de la “nube”). La relevancia de este tipo de infraestructura tecnológica es que mejora la vulnerabilidad de nuestro patrimonio informático. 

Pero tal reconversión de la que hablamos no puede concentrarse en el centro neurálgico de Chile. Tiene que dar la oportunidad a otras regiones y por qué no pensar en la V Región, estratégica, desde el punto de vista comercial, político y económico. 

Empresas como Google, Telefónica, Entel, bancos y el mismo Estado son potenciales beneficiados de desconcentrarse de Santiago.  Las ventajas de impulsar el futuro digital en Valparaíso son numerosas: respaldo o imagen de los centros ya consolidados en la metrópoli; apoyo de informaciones de países amigos; colaboración para la instalación de empresas de desarrollo y servicios de software en un ambiente con mejor calidad de vida y amplia conectividad; refuerzo al emprendimiento de desarrolladores de aplicaciones, software y creaciones digitales. 

Valparaíso tiene la infraestructura para hacer funciona un Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBER) y desplegar la formación de especialistas de ciberseguridad, que permitan el desarrollo de sistemas y protecciones frente a amenazas y vulnerabilidades de ataques terroristas de hackers. 

Si queremos ir más allá y proyectarnos al futuro tenemos que considerar la formación de una nueva rama de la defensa: los ciber-soldados, ¿qué rol cumplirán? Se trata de especialistas en la defensa de nuestra infraestructura operacional y de comunicaciones frente a los peligros exteriores. 

Otro aspecto clave de esta iniciativa es el hecho de potenciar el análisis del Big Data en la forma de un centro de estudios para el desarrollo de políticas nacionales mediante el manejo inteligente de la información.

Se suma la creación de sistemas de blockchain para el manejo seguro del acervo informático del país. En la misma línea, la “Internet de las cosas” (IoT) ya permite el monitoreo y obtención de información de todas las variables existentes para el Estado. 

Tener control sobre los pacientes, la demora en la atención de sus consultas y las listas de espera en hospitales, información inmediata sobre el tráfico y el transporte público, o mayor control sobre los sistemas educacionales son algunos ejemplos de los beneficios de avanzar hacia la transformación digital de la mano de la descentralización. 

El resultado, potenciar Valparaíso, a través de una política de Estado de largo aliento tendiente a desconcentrar las actividades que se realizan en Santiago. Con todo, se trata de una decisión de transformar la ciudad en un verdadero polo de desarrollo, planificado y con instrumentos de fomento de la inversión y diversificación.  Una apuesta a crear y generar una industria tecnológica nueva que permita proyectar el país al futuro: mutar de la antigua manufactura a la nueva tecnofactura.

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