Allende, y la unidad social y política del pueblo

El Partido Socialista ha sido fundamental para la unidad de acción y el entendimiento político táctico y estratégico de las fuerzas populares de izquierda, de centro izquierda y de centro para derrotar a la derecha. Así ha sido siempre. Cuando eso no ha ocurrido, ganó la derecha.

De manera que tenemos que defender esta particularidad, los aciertos del Partido Socialista están más en la política, que en la teoría, porque la sociedad se cambia desde la política, desde la práctica, desde la transformación social.

De hecho, la vía chilena al socialismo es una creación de Allende, él fue el constructor de ese diseño, que tanta importancia tuvo no solamente en Chile, sino que en el mundo.

La idea de avanzar a través de la propia institucionalidad para transformarla en un sentido revolucionario, es el resultado de decenas de años de lucha y experiencia de Salvador Allende, así como basándose en afirmaciones teóricas de la última etapa de la vida de Carlos Marx y de Federico Engels, que el movimiento de los trabajadores podía abrirse paso en las condiciones del desarrollo democrático en un país cuya estabilidad  institucional así lo permitiera. 

Allende sostenía que había una excepción posible para avanzar al socialismo en democracia, pluralismo y libertad, y que esa singularidad y situación excepcional estaba aquí en nuestro país; estaba en Chile y se encarnaba en él como Presidente de la República que llevaba adelante un proceso revolucionario que modificaba profundamente los propios cimientos de la institucionalidad.

Es decir, formulaba la idea de que la institucionalidad chilena iba a ser capaz de transformarse a sí misma y que al momento de transformarse a sí misma iba a cambiar de naturaleza. Iba a dejar de ser una democracia burguesa para transformarse en una democracia plena, ese fue el consejo de nuestro compañero Salvador Allende.

Por eso, su reflexión política tuvo un impacto en el mundo,  porque no recitó de memoria la teoría del marxismo, sino que la aplicó a la realidad chilena. Y esa es la gracia. De eso se trata. Partidos o grupos que repiten de memoria los textos de Marx hay centenares, Partidos que son capaces de cambiar la realidad, son muy pocos. Y por eso debemos sentirnos orgullosos de ser socialistas, permítanme subrayarlo, chilenos. Por que este ha sido un aporte desde los  socialistas de Chile, para la transformación democrática y revolucionaria de nuestra sociedad. Pero, este carácter venía de antes, ¿cuándo ocurrió esto por primera vez?

Fue en la década de los 30, cuando Marmaduke Grove, Presidente del Frente Popular, en el mes de abril del año 38, retiró su candidatura presidencial ante el Pleno del Comité Central del Partido Socialista y le solicitó al Partido que proclamara a Pedro Aguirre Cerda como candidato a la Presidencia de la República. Así fue aceptado en el Congreso extraordinario del Partido y así se pudo cambiar la historia.

Porque nuestro país durante varias decenas de años vivía la crisis crónica  de la sociedad oligárquica de la época y no había una alternativa de salida, y por la intuición política más que con la teoría, porque quienes conocieron a Marmaduke Grove así lo atestiguan, con su intuición y con el respaldo multitudinario de decenas de miles de personas, Mamaduke Grove, llegó a la conclusión que doblarle la mano al candidato de la oligarquía, Gustavo Ross, apoyado por Arturo Alessandri Palma, que la posibilidad de derrotar a esa alternativa era la Unidad Popular que encarnaba el frente popular y que en las condiciones chilenas de la segunda mitad de los años 30 no había posibilidad que eso ocurriera si lo encabeza el propio líder socialista Marmaduke Grove, y resignó su legítima postulación para asegurar la derrota de la derecha.

Por eso, Chile pudo salir de la crisis del sistema de dominación de los años 30 y por eso Pedro Aguirre Cerda formó la Corporación de Fomento y generó un nuevo modelo desarrollo, por eso que Pedro Aguirre Cerda pudo decir “Gobernar es educar”, y generó nuevos horizontes para el país porque la posición del Partido Socialista permitió generar un frente lo suficientemente ancho y amplio como para derrotar al adversario de clase.

Y así fue después en los 70, porque Salvador Allende ganó con la mayoría relativa, y la Constitución establecía, no como ahora que hay segunda vuelta, que correspondía al Congreso Pleno resolver, cuál de las dos primeras mayorías gobernaba. Y en la votación del Congreso Pleno ganó Allende con el respaldo de la Democracia Cristiana. Este es un dato que lamentablemente no se repite con la insistencia suficiente.

La instalación de Salvador Allende, fue posible porque hubo un acuerdo político explícito, frente al país, de amplia difusión popular, entre la entonces Unidad Popular y la Democracia Cristiana que permitió que en el Congreso Pleno, Allende, fuera confirmado como Presidente de la República. Ese acuerdo entre la izquierda y el centro posibilitó el comienzo del proceso de cambios que Allende encabezó. Sin ese acuerdo no hubiera sido posible.

En el intertanto fue determinante la posición del Comandante en Jefe del Ejército, General René Schneider Chereau, es lo que los historiadores y estudiosos del tema, denominan la doctrina Schneider.

Antes de la elección fue insistentemente consultado por los medios de comunicación cual sería la posición del ejército y, en consecuencia, de las fuerzas armadas ante un eventual triunfo de la candidatura de Salvador Allende, y el general Schneider no se movió ni un milímetro de una posición constitucionalista, que él iba a garantizar el acatamiento irrestricto del Ejército de Chile a la Constitución y la ley, esa es la doctrina Schneider.

Los militares a título personal pueden tener opinión, pero a titulo de la institución, acatan, obedecen la Constitución y la ley. Y por eso después lo mataron.

Este aspecto es esencial, la posición de Schneider, que decía el Ejército acatará la constitución y la ley, que establecían que la votación del Congreso Pleno determinaba el Presidente en el caso de no haber mayoría absoluta.

Es decir, si el Congreso Pleno  vota Allende, será respetada la Constitución y la ley. Si el Congreso pleno vota Alessandri, el candidato de la derecha, será respetada la Constitución y la ley.

En consecuencia, el acuerdo político entre la Democracia Cristiana y la Unidad Popular de entonces fue determinante para la estabilidad institucional. El acuerdo político entre el centro y la izquierda permitía que el ejército respaldara el veredicto constitucional, sin ese acuerdo político no era posible.

Entonces, en la historia de Chile esta ubicación que tiene el Partido Socialista es determinante. Si el candidato hubiese sido Pablo Neruda el año 70, nada de esto hubiera ocurrido. Y el Partido Comunista, tuvo la visión histórica de así entenderlo y de retirar la legítima postulación de Pablo Neruda en respaldo a Salvador Allende. Y también era legítima la postulación del candidato radical Alberto Baltra, pero no tenía la fuerza suficiente para la empresa que se requería llevar a cabo.

El proceso de cambios era posible sobre la base del liderazgo socialista que representaba Salvador Allende. Luego viene otra parte dramática  de la historia que conocemos como fue el terrorismo de Estado.

Pasaron del 70 al 90, veinte años. Primero el distanciamiento, después la división y el enfrentamiento entre la izquierda y el centro, determinaron el golpe de Estado. Se hizo imposible la permanencia del sucesor de Schneider, general Carlos Prats, y asumió la Comandancia en Jefe, Pinochet. Quién durante todo ese proceso previo le había movido la colita obedientemente a Allende. Incluso había ofrecido la intervención de la fuerza militar para disolver el paro camionero y liquidar las instalaciones que tenían alrededor de Santiago en el paro de octubre del 72.

Insisto, Pinochet como comandante de la guarnición militar de Santiago había ofrecido a Allende la fuerza militar, para que con las maquinarias del ejército sacaran a los camioneros y hacerles entender quien mandaba en Chile, así lo ofreció Pinochet al Presidente Allende.

Pues bien, la separación de la izquierda y el centro abrieron la brecha para la intervención militar, y el golpe de Estado, luego vino la división del Partido Socialista y estuvimos más de 15 años divididos. Esa división alargó la dictadura, porque con el socialismo dividido no era posible tener una alternativa que permitiera desplazar la dictadura y darle gobernabilidad a Chile.

La reunificación del Partido Socialista transcurrió primero en el Comando por el No, en el cual de 17 organizaciones, 13 era de origen o raíz socialista. Allí se forjó la unidad, ese  fue el refugio donde se cobijaron las fuerzas de izquierda antidictatorial.

Bastó la unidad de acción de las fuerzas del socialismo de izquierda y su entendimiento con la Democracia Cristiana para poder llevar adelante la campaña del No y derrotar a la dictadura de la derecha en el plebiscito del 5 de octubre del año 1988.

El rol del socialismo fue determinante. Una vasta unidad popular, no hablo de la unidad popular como coalición entre el 70 y el 73, hablo del entendimiento de las fuerzas populares de nuestro país, de la unidad social y política del pueblo; esa Unidad con mayúsculas llevó a la derrota  de Pinochet.

Y para que eso fuera posible era indispensable un Partido Socialista unido. Un solo Partido Socialista de Chile. No varios, ni 2, ni 3, ni 4, ni 5, ni 6, ni 7. Uno solo, una fuerza socialista que estableciera el entendimiento, aunque no fuera un acuerdo formal ni una estructura oficial, pero que hiciera de este Partido el puente que garantizara el entendimiento de todo el pueblo contra Pinochet.

¿Cuándo nos derrotó la derecha? El 2009 con Piñera, ¿y por qué nos derrotó? porque nos dividimos, ¿quién nos dividió?, la candidatura de MEO, ¿quién la financió? SQM, directamente 420 millones de pesos, como lo acaban de demostrar los medios de comunicación, ha sido la declaración judicial del señor Contesse, y hace dos años se había informado que 180 millones de SQM recibió Carlos Ominami para financiar su candidatura a senador ese mismo año 2009.

En total, son 600 millones de pesos para financiar, ¿Qué cosa? La división del Partido Socialista. Eso fue. Ponce Lerou financió nuestra división. ¿Y que significó nuestra división? El triunfo de la derecha. Si no, no era posible que ganara la derecha.

Ahora en la última elección fueron directamente nuestros desentendimientos, incapacidades y  torpezas, lo que nos llevó a enfrentar la primera vuelta con 6 candidaturas,  así no se puede proyectar una alternativa de poder… esa fue la gran sabiduría de Grove el año 38. Entender tempranamente que para derrotar un adversario tan poderoso como es la derecha en este país, hay que tener una alternativa que el pueblo entienda sea capaz de derrotar al adversario.

Porque el pueblo es el que sufre a diario, y no se suma a sacrificios estériles. Si la gente ve que hay una división que  nos derrota, no nos va a acompañar. Para ganar, hay que tener una alternativa que entregue esa posibilidad. Que a lo mejor no se da, pero que a lo menos perfile o dibuje esa posibilidad. De ganar y de triunfar.

El 2017 esa imagen política se perdió. Estábamos dispersos. De manera que nuestro primer acuerdo pos electoral es trabajar, aunque no haya todavía una orgánica formal, aunque eso quede para después, porque no es posible resolverlo ahora.

Trabajar para que las fuerzas que están en contra de la derecha, desde el Frente Amplio hasta la Democracia Cristiana, puedan confluir en una alternativa común para derrotar a la derecha el 2021. De otra manera no es posible.

No podemos adivinar cómo va a ocurrir la unidad.  Una alternativa óptima sería que fueran todas/os los pre candidato/as a la primaria y tuviéramos un candidato o candidata común. Pero es difícil que así ocurra, más de alguno va a querer probar suerte en la primera vuelta, entonces sería, la primaria entre comillas.

En ese caso tendría que haber un acuerdo de apoyo explícito para la segunda vuelta. Que ahora tampoco hubo en la última elección. No podemos adivinar cómo van a ocurrir las cosas todavía. Pero sí tenemos que trabajar, para validar y darle fuerza a la idea que solo una alternativa compartida, construida entre todas y todos es la que gana a la derecha el 2021. Que separados no es posible hacerlo. Ese es el esfuerzo que debemos hacer en el próximo tiempo.

En nuestro Partido, en su ser más profundo, está viva la voluntad de no someterse a la opresión y a la dominación del adversario.

Una bandera de libertad flameó en los momentos más duros desde el 11 de septiembre en adelante, aún en las circunstancias más difíciles, más terribles, un socialista, hombre o mujer, joven o adulto mayor, tuvo la capacidad de mantener viva la voluntad que Chile fuera un país en libertad;  de no someterse ocultarse, disfrazarse, o maniobrar, pero no rendirse ni claudicar. Esa es nuestra herencia.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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