Cuicos y flaites

En nuestro país hay algunos que parecen querer volver a la bipolaridad, o eres cuico o eres flaite. En las redes sociales estamos llenos de estas diatribas. Lamentablemente me recuerda el Chile de los momios y los upelientos.

Motejar para descalificar y atacar, es una actitud muy propia de sociedades desintegradas. Encasillar para vilipendiar es una conducta propia de regímenes y mentalidades totalitarias. Esta conducta se ha vuelto a revivir con sectores que creen que son poseedores de la verdad absoluta y entran a enjuiciar al otro como enemigo y no como adversario.

Lamentablemente parece que la democracia no fuese el hábitat natural para algunos chilenos y que han contaminados a partidos y movimientos.

Una expresión de ello son las famosas funas que mayoritariamente terminan en manifestaciones violentas sean físicas o verbalmente.

Beatriz Sánchez sufrió una de parte de miembros de su mismo movimiento y la última es la que el PC y algunos del Frente Amplio o ex frente amplistas realizaron a los que decidieron rechazar la acusación constitucional contra el presidente Piñera.

La verdad soy yo. El que no está conmigo está contra mí.

Quienes no piensan igual son fascistas, comunistas o aliados del imperialismo, de los poderes o intereses económicos o del marxismo internacional.

Inclusos algunos conservadores, disfrazados de progresistas, se quedaron pegados en los años 70 y en la guerra fría. 

En fin, es la típica argumentación que se usa cuando solo se busca descalificar y no se tiene capacidad para debatir ideas en un clima de respeto.

Las sociedades construidas con esas intolerancias sabemos como terminan.

Por eso justamente luchamos por terminar con la dictadura. Porque sufrimos de una sociedad que era blanco o negro. Porque aprendimos que la realidad tiene muchos matices y valoramos la posibilidad de disentir como una forma de aprender y crecer en el otro y con el otro. Pero al parecer fuimos incapaces de traspasar esa experiencia a las generaciones jóvenes

Una muestra evidente de esta mirada se refleja en el programa de la nueva Constitución. Hay un sector que se cerró rotundamente a aceptar la Asamblea Constituyente, pero aceptó la Convención Constituyente que es lo mismo.

Mientras por el otro lado hay quienes también cuestionan este proceso porque no se hace alusión específica a la Asamblea Constituyente, aún cuando se esté proponiendo lo mismo en la Convención Constituyente.

Es sinceramente un absurdo, un infantilismo de lado y lado que nos muestra hasta donde se puede llegar. Se quedan en la forma, pero no en el fondo.   

Hay quienes parecen no entender que vivimos en un mismo país y que todos nos debemos a todos. El futuro, la felicidad y la equidad que buscamos es un deber y responsabilidad de todos.

Es también saber elegir a partidos y dirigentes que tengan efectivamente una vocación democrática y castigar profundamente estas conductas impositivas, no dialogantes y absolutas.

Muchas veces hay quienes se levantan como representantes de las mayorías del país, cuando nadie le ha otorgado ese derecho.

Ni movimientos ni partidos pueden asumir el derecho a esa representatividad. Somos los chilenos en el voto, donde reside la soberanía, los únicos que tienen la potestad de decidir el futuro del país.

Frente a una crisis tan profunda como la que vivimos ella nos demanda respuestas solidarias, pero a la vez sólidas, profundas y con horizonte en el tiempo.

Esta es hora de diálogo, de respeto por la opinión del otro, por analizar el fondo y no las formas, por poner en primer lugar el interés del país que tratar de imponer mi propia ideología. Todos y cada uno somos importantes para al futuro.  

En momentos que se ha generado una clara conciencia social que debemos enfrentar las injusticias, desigualdades y abusos, para hacer juntos un país más solidario y menos egoísta; es también momento de terminar con motejamientos y caricaturas ofensivas que no sirven para nada, que dividen y no unen.

Todos, absolutamente todos incluso cuicos y flaites, también nuestros pueblos originarios somos responsables de construir una patria mejor para todos.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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