Genio y figura

Eduardo Galeano, afamado escritor uruguayo, escribió esa pieza mágica “El futbol a Sol y Sombra”, sobre la vida del máximo jugador argentino, como una leyenda viviente de todos los tiempos.

El chaval que conquistó el mundo sin disparar un tiro, el héroe que su patria necesitaba después de la amarga derrota en las Malvinas, donde el ejército británico, invasor consuetudinario, recupera un territorio austral que les pertenece a los argentinos.

Diego Armando Maradona, lo logra con lo que él sabe hacer mejor, meter goles, aunque sea con “la mano de Dios” humillando a los ingleses usurpadores, en el Mundial de México donde salen campeones, gracias al genio y figura del astro del balón pie, el que nunca se achicó ante nada ni a nadie.

Fue un líder espontáneo logrando unir a su país Les dio ilusión a los pobres con su invariable actitud, un compromiso permanente con los descamisados, que lo amaban, permitiéndole un cúmulo de aberraciones, pero que nada absolverá al hombre atormentado por sus debilidades.

Más de una vez les dijo a sus hinchas, “Si quieren un ejemplo de vida, busquen en sus casas, Yo solo puedo dar un ejemplo de buen fútbol”, fue siempre sincero con sus propios fantasmas.

Su país está consternado, con un dolor profundo, los jugadores de ayer y de hoy, de luto, nadie se escapa, de esta sicosis planetaria, la gente quedó atónita. La sorpresa, los dejó sin habla porque las lágrimas estrujan las gargantas, de hombres mujeres y niños, que en todo el mundo idolatraban al que llevaba la camiseta con el número “10

A sus escasos 60 años. La vida se le fue entre las manos un día 25, coincidente con el mismo día que murió su amigo Fidel Castro, el cual lo tenía tatuado en una pierna y a su compatriota el Che Guevara en su brazo izquierdo, como muestra de su admiración.

Nunca escondió sus preferencias políticas, y cuando los poderosos y ricos, dominantes, se confabulaban para ir en su contra, los acallaba, con su arma imbatible, la que él solo poseía. La poderosa divina imaginación para convertir más y más goles, goles que llevaban consigo la alegría a un pueblo oprimido, en una de las más crueles dictaduras de América latina.

El tango Cambalache, se les vino encima con todo su dolor y miseria.

El pibe arrabalero. El pelusa de la pobreza dura. El chico de las villas miseria como arengaba Evita Perón desde los balcones de la Casa Rosada, donde lo velaron, para que su pueblo masivamente lo despidiera, un merecido honor a un hijo privilegiado por todo lo que dio.

Argentina quedó huérfana, la que pasa por su peor momento. Una gobernanza que es un calamidad, la economía un descalabro, una podredumbre y corrupción igual o peor que cualquier país de Continente. Con un 40 % de pobreza extrema, mucho peor que en Chile, y con la pandemia hasta el cuello, más que en Chile, una desigualdad superior a Chile. La fe pública un desastre semejante a Chile.

No lo verán más en un Estadio, así y todo, su espíritu rondará por la Bombonera quizás por allá lejos en cualquier cancha de barrio, con un arco de dos tarros grasientos, nacerá otro con el mismo o mayor talento que el ídolo de todos y de siempre.

Al fin se dieron cuenta sus millones de hinchas que no era inmortal.

Maradona no murió de un paro cardio-respiratorio. Lo asesinaron sí lo asesinaron, partiendo por su manager, Guillermo Coppola, preso, junto a tantos otros chupasangres, una manga de tránsfugas, vividores que le utilizaban y esquilmaban a mas no poder.

Donde estés Diego cuida de tus amigos, que a tus enemigos ya los conociste en cuerpo y alma, todos ellos llevan el sello de la capa del diablo.

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