Políticos y la osadía de hacer humor sin documentos

Soy una mujer con sentido del humor. No se equivoquen. Tal actitud la reservo para reírme de mí misma y de todo. Creo que reírse de todo, incluso de uno mismo, es una costumbre que permite acoplar mejor los altibajos de la vida. Igualmente soy una convencida que tanto mujeres como hombres podemos ser graciosos; conozco a hombres y a mujeres muy chistosos y no me cabe duda, que ustedes también.

Sin embargo, reconozco no tener la capacidad para memorizar un cuento gracioso como tampoco el talento para reír cuando el chiste es contado por alguna autoridad política. Es tan molesto como un tratamiento de conducto. En serio. Y no es precisamente porque lo cuenten mal.

Se han contado tantos y por tantos años que se me ocurre hacer un ranking de los tres más recientes.

¿El número tres? Bien. Parto por el protagonizado por el actual Director Nacional de INDAP Carlos Recondo Lavanderos, quien en 2018, en pleno acto de celebración del Día del Campesino en Olmué, al pedir un vaso de agua y ante la demora en recibirlo, aseguró que era ‘porque fueron a conseguirlo a Petorca’, región de Valparaíso que como sabemos sufre una grave crisis hídrica. Todos lo miraron sin reír.

La ocurrencia número dos ni siquiera necesita más preámbulos, salvo recordar que fue interpretada por el alcalde de San Vicente de Tagua Tagua Jaime González durante la cuenta pública de la comuna, lo que lo hace aún más nefasto pues no fueron los logros y desafíos del municipio de la sexta región los que marcaron la jornada, sino que la desafortunada broma del edil.

‘Un amigo muy campesino llegó un día a la escuela y dijo, ‘me voy a casar’. ‘¿Y pa qué te vai a casar?’, le dije. ‘Pa que me cocine la culiá po’, me dijo’. Nuevamente, todos lo miraron sin reír.

Y el chiste número uno y último en subirse al carro de los chistosos, nos lo regaló el mismísimo primer mandatario. ‘Están castigados por culpa del senador Quintana’, fue el comentario a modo de broma del presidente de la República, Sebastián Piñera, tras la polémica por la participación de dos de sus hijos en una reunión con empresarios vinculados con el mundo de la tecnología en su viaje a China y Corea del Sur.

La ocurrencia humorística molestó a muchos de los que lo oyeron y a más de algún empleado de Palacio lo hizo sudar frío. Las aprensiones por la presencia de los dos hijos de Piñera en ese encuentro siguen siendo parte de cuestionamientos y de análisis sobre una decisión que, hasta ahora, sorpresivamente no tiene un responsable claro. Por cierto, la nueva gira del mandatario por Europa quedó para otra oportunidad y seguramente sin niños.

Como ustedes ya saben me gusta hacer preguntas para conocerlos mejor, los invito a tener la curiosidad por averiguar ¿qué ocurre que políticos y autoridades como las ya mencionadas muestren un sentido del humor e incluso se lancen a contar bufonadas que todos miramos sin reír? Es más ¿se puede bromear como lo hace un presidente con un tema tan serio y que está al filo de la ética como el viaje a China de sus hijos? 

Por mi parte, y para concluir estas líneas luego de someterme al carrusel de preguntas, les puedo decir que estos intentos de hacerse el simpático rompiendo el protocolo son una mala manera de bajar el perfil a lo que se les escapa de las manos, combinado con un ego particular que los hace creer en una supuesta gracia de la que carecen, aunque toda su corte ensaye, diariamente forzadas risotadas y aplausos.

Ustedes, ¿qué creen? De seguro encontrarán la respuesta en menos de 24 horas. A mí me pasó.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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