Planificación, conducción política y cohesión social, deudas del transporte público

La movilidad enfrenta obstáculos crecientes: tiempos de viaje en aumento, estrés colectivo y un transporte de mercancías que sufre con la congestión urbana, encareciendo los costos logísticos. No es solo incomodidad diaria; es una crisis que afecta la calidad de vida, la productividad y la cohesión social.

Frente a esto, la Organización Mundial de la Salud propuso: priorizar peatones (los más vulnerables), luego modos no motorizados, transporte público, carga y, al final, vehículos particulares (Pirámide invertida). Sus focos son la salud, una menor contaminación, eficiencia del espacio público, equidad social y accesibilidad. En Chile, el Ministerio de Transportes carece de un plan que se aproxime a estos objetivos. En los últimos años se ha limitado a comprar buses eléctricos para la Región Metropolitana, medida insuficiente ante la magnitud del desafío. La ausencia de visión estratégica se ha traducido en proyectos aislados, postergados, inequidad territorial y personas afectadas en tiempo y salud.

Proyectos que esperan y territorios rezagados

Un plan integrado que combine salud, sostenibilidad y cobertura nacional debería incluir iniciativas paralizadas hace años:

  • Plan Nacional de Veredas: El 30% de los viajes diarios es a pie y el estado de las veredas es deplorable. En P. A. Cerda, solo el 7,4% está en buen estado. No existe responsable institucional ni plan alguno
  • Hub Portuario del Norte: Integrar los puertos de Arica, Antofagasta e Iquique en un sistema interoperable, conectado al corredor bioceánico de Capricornio hacia Brasil, Argentina y Asia
  • Integración Puertos y Puerto Exterior de San Antonio: Única autoridad, modernización, ampliaciones e interoperabilidad. Megapuerto para más de 8 millones de contenedores, con USD 4.500 millones de inversión y décadas de atraso
  • Teleférico Alto Hospicio: 5,7 km, 3 estaciones y 3.000 pasajeros/hora para conectar 150.000 habitantes con Iquique. USD 126 millones (desde 2013)
  • Tranvía La Serena-Coquimbo y Paso Aguas Negras: Tranvía de 14 km con 19 estaciones (desde 2015), más un túnel de 14 km que conecte el Puerto de Coquimbo con San Juan, Argentina (desde 2009)
  • Ampliación Merval y Teleférico en Valparaíso: Extensión a Reñaca-Concón y Limache-La Calera, más teleférico de 9,8 km desde Barón hasta Curauma. Inversión: USD 191 millones (desde 2015)
  • Corredor Ferroviario Central Valparaíso-Concepción: La zona central concentra el 65% de la población y 60% del PIB. Requiere conexión directa Valparaíso-Santiago, integración con el aeropuerto y tránsito continuo hasta Concepción y sus puertos
  • Ampliación Biotren y Teleférico de Talcahuano: Extensión al centro, Lota y Penco, más teleférico de 4,2 km para 28.000 pasajeros diarios
  • Teleférico y Ascensores en Puerto Montt: Teleférico de 7 km, 4 estaciones, USD 95 millones, para 35.000 habitantes (desde 2020). Dos ascensores para unir terrazas, con capacidad de 1.600 pasajeros/hora (desde 2015)
  • Licitaciones abiertas de buses eléctricos -no adjudicaciones directas- en Gran Concepción, Gran Valparaíso, Antofagasta, Temuco y Puerto Montt, con criterios de calidad, frecuencia y pago electrónico

Inequidad territorial que ya no es sostenible

A la parálisis de proyectos se suma una profunda brecha en el gasto público. La Región Metropolitana concentra el 73% de los subsidios al transporte público con solo el 40% de la población. En la RM, en Metro y ferrocarriles se han invertido más de USD 10.000 millones, a los que se sumarán USD 9.000 millones adicionales para 4 nuevas líneas. Mientras tanto, las regiones esperan soluciones básicas postergadas por décadas.

Un plan integrado corregiría esta brecha, mejoraría el acceso a servicios esenciales y conectaría zonas productivas con puertos y fronteras. El transporte no es solo infraestructura: es la red que articula el desarrollo nacional y protege a quienes más dependen del espacio público.

Hora de hacerse cargo

Nada de esto ocurrirá sin conducción política real. Se necesita un ministro de Transportes que diseñe un plan y que lidere la coordinación interministerial y construya una alianza con el Presidente de la Republica para llevar adelante una agenda de largo plazo.

Las personas mayores y los niños que caminan y cruzan calles sin veredas, las mujeres que viajan en sistemas inseguros y los trabajadores que pierden horas en traslados interminables merecen un Estado a la altura. Hacerse cargo de la movilidad sostenible e inclusiva es hacerse cargo del desarrollo del país.