Año de reconocimiento y recuerdo de Yuri A. Gagarin, primer hombre que viajó al espacio

El 12 de abril de 1961 -hace 65 años-, el mundo se asombró al conocer que el cosmonauta soviético Yuri Alekseyevich Gagarin se había convertido en el primer ser humano en viajar al espacio ultraterrestre, en la cápsula Vostok 1, completando una órbita en la Tierra. Desde el cosmódromo de Baikonur, el lanzamiento fue a las 06:07 UTC. En diálogo por radio, Serguéi Koroliov, ingeniero jefe del programa, desde sala de control dijo: "¡Despegue! Le deseamos un buen vuelo. Todo está bien". Yuri Gagarin respondió: "¡Vamos! (Давай!) Adiós, hasta pronto, queridos amigos". Así, todo este año 2026 debiera convertirse en el 65° aniversario de dicha proeza científica, espacial y humana: sin duda, la mayor del siglo XX en esta esfera. Y que sucedió al lanzamiento del primer satélite artificial, por la pionera espacial URSS, aquel 4 de octubre de 1957.

Como se sabe, Gagarin falleció trágica y paradójicamente, con solo 34 años de edad, el 27 de marzo de 1968, cuando pilotaba un caza de entrenamiento MiG-15, junto con su instructor de vuelo Vladímir S. Seryoguin, al estrellarse cerca de la ciudad de Kirzhach.

La temática espacial podrá abordarse decididamente en nuevo Gobierno de Chile, a través de su Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (MCTCI), a pesar de no contar aún con Agencia Chilena del Espacio, lo que deriva en grave déficit estratégico, no solo en relación a la región latinoamericana y caribeña, sino que a nivel mundial. En mi columna del 22 de enero de 2026 desarrollé esta cuestión crucial. Confío en su superación ahora. Una renovada inserción internacional de Chile, expectante y válida en lo espacial, es muy urgente. A no seguir estancados y expuestos, sin una institucionalidad ad hoc y con un desprestigio consecuente.

Y en pro de la paz, en el ámbito espacial deben preverse amenazas, no solo clásicas y conocidas, sino que de nuevo tipo. Tengamos en cuenta que ya el 10 de octubre 1967 entró en vigor el "Tratado sobre los principios que deben regir las actividades de los Estados en la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, incluso la Luna y otros cuerpos celestes".

En la especie, hay un aporte reflexivo del vicepresidente del Consejo de Seguridad de Rusia y expresidente de Federación de Rusia, Dmitri A. Medvédev, del 12 de marzo de 2026, titulado "Nuevas tecnologías: ¿escalera al cielo o camino al infierno?" y en el que el autor prevé "cinco amenazas".

Sobre "la cuarta amenaza es el mal del espacio", postula que "en un futuro próximo, la humanidad podría comenzar a extraer recursos en la Luna y a transportar personas y carga allí. Los riesgos para la estructura espacial crítica pueden surgir en todos los elementos de la cadena de producción y operación en este sector: producción de satélites, industria de lanzamiento, servicios satelitales y soporte terrestre. Una amenaza física o cibernética en cualquiera de estas cuatro áreas podría limitar el acceso al espacio exterior". Además, "la transferencia de infraestructura crítica al espacio creará, en consecuencia, nuevas vulnerabilidades. Es importante señalar que estos riesgos serán acumulativos, lo que dará lugar a una creciente diversidad de amenazas, vulnerabilidades y posibles consecuencias".

Medvédev conoce el impacto que producen estas "amenazas". En reflexión de síntesis, precisó: "He exagerado deliberadamente al hablar de las brillantes soluciones tecnológicas de las últimas décadas. Personalmente, admiro la mayoría de ellas".

La seguridad espacial se debe fortalecer para toda la humanidad. El espacio no deberá ser campo de batalla, ni en el siglo XXI o los venideros, ni escenario de confrontación armada o dominio alguno.

Chile tiene amplias posibilidades de relacionamiento con dos principales potencias espaciales: Federación de Rusia y Estados Unidos de Norteamérica. Con tres potencias regionales: Francia, República Popular China e India. Y sus agencias espaciales, prestigiadas y reconocidas. Además, con Argentina, Brasil y México, entre otros países, junto a Agencia Latinoamericana y Caribeña del Espacio (ALCE), con 21 países firmantes de Celac, como obvias contrapartes.

Con recuerdo de hazaña de Yuri A. Gagarin, abordo aquí, en el marco de relaciones chileno-rusas, perspectivas y potencialidades de cooperación e intercambio en esfera de desarrollo espacial.

Hay experiencia bilateral acumulada. Los tres primeros lanzamientos de satélites chilenos fueron hechos con colaboración rusa. FASat-Alfa lanzado el 31 de agosto de 1995, en un cohete Tsyklon 3; FASat-Bravo, 10 de julio de 1998, en un cohete Zenit-2, ambos durante el gobierno del presidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, quien había sido agasajado por el comandante en jefe de Fuerza Aérea de Rusia, general Piotr Deynekin, con el estandarte de su institución en la inauguración de Fidae 1994. El diario El Mercurio lo destacó, en una amplia imagen principal a color, en su portada, en edición solo impresa en esos años. Y el FASat-Charlie, el 16 de diciembre de 2011 en un cohete Soyuz 2, en primer gobierno del presidente Sebastián Piñera Echeñique. Fue proyectado para solo 5 años de vida útil operativa. Y ya casi los triplica, y sigue operativo. Es parte del Sistema Satelital de Observación Terrestre (SSOT). Tiene órbita heliosincrónica a 620 kms. de altura y un período de 97 minutos por vuelta, recorriendo diariamente el planeta alrededor de 14 veces.

Esta cooperación bilateral contó con voluntad política de respectivos gobiernos. Existe sólida base jurídico-contractual: "Acuerdo sobre Cooperación en la Exploración y Utilización del Espacio Ultraterrestre para Fines Pacíficos y su Anexo entre el Gobierno de la República de Chile y el Gobierno de la Federación de Rusia", suscrito en 2004, promulgado en 2008 y plenamente vigente, ya que su Artículo XV Disposiciones Finales, en su punto 2, establece: "La vigencia de este acuerdo será indefinida".

Sí, esfera promisoria para desarrollo y dinamización de relaciones chileno-rusas es el desarrollo espacial. Y gran beneficiado sería Chile, en varias instancias especializadas e interesadas. Junto a la Fuerza Aérea de Chile (FACh) y Feria Internacional del Aire y del Espacio (Fidae) -finalizada su 24ª versión en 2026-, hay universidades chilenas con dedicación y recursos en tema, en lo formativo y la investigación, más otras entidades surgidas en últimos años. Reconocidas por sus emprendimientos académicos son la Universidad Adolfo Ibáñez, con Ingeniería Aeroespacial, en un Convenio con la FACh; y la Universidad de Concepción, con Ingeniería Civil Aeroespacial, ya hace 5 años, siendo la primera entidad de educación superior chilena con esta especialización. La Universidad de Chile colabora con la Unión Europea, a cargo de Centro Regional Copernicus para América Latina y el Caribe (CopernicusLAC). La Universidad Federico Santa María también tiene dedicación e interés sobre desarrollo espacial. Asimismo la Universidad de La Serena. La Universidad Mayor tiene su Centro de Observación de la Tierra "Hémera". La Universidad de Santiago de Chile (USACh) firmó un convenio específico con la FACh este 2026 y mantiene labor de extensión con su Planetario. Otras iniciativas en innovación e investigación del Desarrollo Espacial: Instituto de Ingenieros de Minas de Chile (IIMCh) creó su Comisión de Recursos Espaciales en 2024; el Colegio de Ingenieros de Chile A.G. un Consejo de Especialidad Aeronáutica y del Espacio. Y existen la Asociación Chilena del Espacio A.G. y el Instituto Chileno de Derecho Aeronáutico y Espacial.

Ciencia sin fronteras es la vía para Chile y Federación de Rusia. La Estación Espacial Internacional (EEI) es ejemplo para lo bilateral, sin prejuicios. Recordemos a Valentina Tereshkova: "Una vez que has estado en el espacio, aprecias cuán pequeña y frágil es la Tierra". Seamos superiores.

Se requiere la voluntad política del Presidente de Chile. El presidente Vladímir V. Putin le envió elocuente mensaje: "¡Excelentísimo Señor Kast Rist! Reciba mis sinceras felicitaciones por su elección al cargo de Presidente (...) las relaciones ruso-chilenas mantienen un carácter amistoso. Confío en que su labor al frente del Estado contribuya al desarrollo progresivo de las mismas, en beneficio de los pueblos de nuestros países", señala en lo principal el saludo desde Moscú, del 16 de diciembre de 2025. Superemos obsesivas y precarias visiones de Gabriel Boric. No nos enfademos; concentrémonos en lo cardinal: una relación bilateral con beneficio mutuo y respeto. Y como lo consignó bien Lev N. Tolstói, en su obra magna, "Guerra y Paz" (Война и мир), "no hay nadie más fuerte que esos dos guerreros: la paciencia y el tiempo". Esta enseñanza refuerza convicciones.

Culmino estas reflexiones, sugeridas por aquella gesta magistral y valiente de un joven soviético, con solo 27 años, el cosmonauta Yuri A. Gagarin, hace ya 65 años, en ese miércoles 12 de abril de 1961.

Dos iniciativas, a concretar en la "Semana Mundial del Espacio", del 4 al 10 de octubre, instaurada por Naciones Unidas:

  • Primera: inauguración/instalación de busto/escultura/monolito, de manufactura rusa, dedicado a Yuri A. Gagarin (marzo 9, 1934 - marzo 27, 1968), en la explanada de acceso al Planetario de la USACh. Imagino decenas de estudiantes homenajeándolo e interrogándose sobre él, al pasar, diariamente, junto a académicos y funcionarios, y ciudadanos chilenos y extranjeros visitantes.
  • Segunda: anuncio de creación legal de Agencia Chilena del Espacio (ACE), como entidad civil autónoma, inserta en Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (MCTCI).

Finalmente, en reconocimiento y recuerdo de Yuri A. Gagarin, sepamos que contempló visitar Chile en 1966. No pudo ser. El embajador de Chile en URSS Máximo Pacheco Gómez, pedía en 1966 al ministro de Relaciones Exteriores, Gabriel Valdés Subercaseaux: "Ruego autorizarme visar Pasaporte Diplomático 009734 de Alexei Leonov quien concurrirá Conferencia Aérea en reemplazo Iuori Gagarine" (texto oficial original, auténtico, respetado). Alexéi Arjípovich Leonov, primer "caminante" espacial (18 marzo 1965) estuvo en el país de Mistral y Neruda entre el 25 noviembre y el 6 diciembre de 1966. Fue recibido por el Presidente Eduardo Frei Montalva. Vitoreado en Santiago, San Antonio, Punta Arenas. Compartí con A. Leonov en Bruselas en mayo de 2017. Excelso privilegio. Murió en Moscú, el 11 de octubre de 2019.