La transformación digital exige acuerdos y visión de futuro

Creo firmemente que, cuando existe una visión compartida sobre los desafíos estratégicos del país, es posible avanzar con decisión y construir políticas públicas que trascienden gobiernos y ciclos políticos. La transformación digital y todo lo que ha traído consigo hoy nos demanda ese esfuerzo, porque ya no es una discusión de futuro, sino una realidad que está redefiniendo de manera permanente la forma en que nos relacionamos, trabajamos, estudiamos, nos informamos y vivimos.

La inteligencia artificial, la ciberseguridad, las tecnologías financieras, la transferencia tecnológica, el desarrollo de startups y los diversos sectores del ecosistema digital están generando oportunidades inéditas para el crecimiento, la productividad y la creación de empleos. Sin embargo, tal como implican un montón de beneficios, también plantean desafíos regulatorios y hasta éticos que requieren respuestas oportunas, modernas y responsables por parte del Estado y las demás instituciones.

Como presidenta del Senado, estoy convencida de que el Congreso tiene que estar a la altura de esta transformación. No debemos permitir que la velocidad de los cambios supere nuestra capacidad de generar marcos normativos adecuados, ni podemos resignarnos a que proyectos relevantes para el desarrollo digital enfrente demoras innecesarias, subestimaciones o queden atrapados en discusiones estériles.

Por todo eso hemos constituido la Bancada Transversal para el Ecosistema Digital, integrada por 15 senadores y senadoras de distintas sensibilidades políticas que compartimos la convicción de que Chile debe consolidarse como un referente regional en innovación y desarrollo tecnológico. Esta acción responde a una idea sencilla, pero fundamental: los grandes desafíos del país requieren acuerdos amplios y la transformación digital no pertenece a un sector político determinado. Tampoco la innovación, el emprendimiento o el desarrollo científico. Todas son materias que impactan la vida de millones de personas a las que les debemos una mirada de Estado.

Quiero agradecer el compromiso de quienes forman parte de este grupo, en especial a los senadores Rojo Edwards, Ricardo Celis y Diego Ibáñez, porque la diversidad de miradas, experiencias y trayectorias enriquecerá el debate y permitirá construir mejores soluciones legislativas para Chile.

Y ciertamente nos coordinaremos con la bancada ya existente en la Cámara de Diputadas y Diputados, porque también creo firmemente (y la experiencia demuestra) que cuando ambas corporaciones fijan objetivos comunes, los procesos legislativos ganan eficiencia y podemos responder con mayor rapidez a las necesidades del país.

Durante el lanzamiento, contamos con la presencia de la ministra de Ciencia, Ximena Lincolao, y del subsecretario de Economía, Karlfranz Koehler, además de representantes de empresas tecnológicas, universidades, gremios y organizaciones sociales vinculadas al ecosistema digital. Su participación no fue casualidad, sino todo lo contrario y revela la convicción que tenemos acerca de que la transformación digital exige colaboración permanente entre el mundo público y el privado. En esto, el Congreso, el Ejecutivo, la academia, las organizaciones de la sociedad civil, el sector privado y todos los actores deben ser parte del debate y ninguno de ellos por sí solo podría abordar de buena manera la magnitud de este desafío.

Queremos que el Congreso contribuya a generar certezas, reglas claras y un marco normativo que esté a la altura de los cambios, oportunidades, riesgos y avances que estamos viviendo. En otras palabras, buscamos impulsar una legislación habilitante, no que sólo prohíba y que se anticipe, no una que reaccione tanto a la coyuntura. Que fomente la innovación y proteja a las personas, que fortalezca la competitividad y permita que más emprendedores transformen buenas ideas en proyectos exitosos, mejorando la vida de toda la sociedad.

Chile cuenta con talento, creatividad y capacidad para liderar esta nueva etapa de desarrollo. Lo que necesitamos es que nuestras instituciones acompañen ese potencial con visión de futuro, responsabilidad y sentido de urgencia. La creación de esta bancada supone un ejercicio de coherencia con aquello y una invitación a trabajar para que el país aproveche plenamente las oportunidades que ofrece la revolución digital. Se trata, a fin de cuentas, de ser capaces de contribuir a que el progreso tecnológico se ponga al servicio de todas las personas, como debiera ser.