Aprender comienza en casa

El lanzamiento de la estrategia nacional Chile Aprende y Avanza llega en un momento en que dos de cada cinco niños en segundo básico aún no saben leer y tres de cada cinco presentan dificultades para comprender lo que leen. A ello se suma que la mitad de los estudiantes registra importantes rezagos en matemáticas durante los primeros años de escolaridad.

En ese contexto, es una buena noticia que el fortalecimiento de la educación inicial y de los aprendizajes fundamentales ocupe un lugar prioritario en la agenda educativa. Cerca del 90% del desarrollo cerebral ocurre antes de los cinco años y las brechas que aparecen durante esa etapa son las más difíciles y costosas de revertir.

Para que esa apuesta dé resultados, las familias deben ocupar un lugar central. Después de todo, aprender comienza en casa. Durante los primeros años, el hogar es el primer espacio de aprendizaje y la calidad de los vínculos con padres, madres y cuidadores influye directamente en el desarrollo de los niños.

Décadas de investigación muestran que el involucramiento parental es uno de los factores con mayor impacto en los resultados educativos, independientemente del nivel socioeconómico. También fortalece la asistencia, la convivencia escolar y las trayectorias educativas de los niños.

Entonces, fortalecer las capacidades parentales y acompañar a las familias en su rol educativo también debe ser parte de la estrategia. En esa tarea, el Ministerio de Desarrollo Social y Familia puede complementar de manera decisiva el trabajo del Ministerio de Educación.

Los aprendizajes se construyen en la escuela, pero también en el hogar. Cuando ambos espacios trabajan en la misma dirección, las posibilidades de desarrollo para los niños se multiplican.