El comunismo no es una utopía

Este problema es tan antiguo como la humanidad. Cuando el ser humano se establece como agricultor crea la desigualdad entre el que posee la tierra y el que la trabaja.

Las relaciones con la propiedad, riqueza, poder, desde entonces, han dividido a los seres humanos y la ambición por estos bienes materiales ha llevado a la humanidad hasta la crueldad.

La propiedad de los medios de producción hizo la desigualdad más extrema, Carlos Marx plantea entonces su crítica. Los pastores son distintos, más si son nómadas, el pastor no tiene relación de superioridad (como pastor) sobre otro pastor o ser humano.

La Biblia puso que el agricultor Caín (que por agricultor vive y establece la desigualdad social) mató al pastor Abel (igualitario por constitución).

Algunos terratenientes han invertido los roles (¿acto fallido Freudiano?).

Al que establece y vive la desigualdad le molesta la conducta del igualitario.Él no puede vivir sin considerar a otros inferiores de quienes se aprovecha; el igualitario le es insoportable, debe ponerse a su disposición para explotarlo o morir.

El comunismo no lo inventó Marx, ha existido siempre. Es interesante que la sociedad chilena de Magallanes, pastoril en su mayoría, no es clasista como el resto del país; allí el médico se iguala a un lustrabotas como trabajador. Si son atacados reaccionan como uno, sin divisiones.

Las posiciones económicas, políticas e ideológicas suelen ignorar la evolución humana.

La humanidad ha vivido casi 100.000 años y en la mayor parte de su existencia ha sido fundamentalmente comunista igualitaria.

Aún ahora si tomamos la vida total en Chile y pensamos en las situaciones de amistad, reuniones guachacas, centros culturales, comunidades religiosas, la vida sigue siendo fundamentalmente igualitaria.

Es la organización productiva que en Marx y en los economistas alcanza el énfasis más importante.

Pero la vida, como un todo, todavía no es mayoritariamente dedicada a la producción y consumo de mercancías (afortunadamente); tanto el comunismo marxista como el capitalismo neoliberal ven al ser humano dedicado principalmente a estas actividades (el marxismo va más allá, buscando la liberación, pero ésta no fue alcanzada en la Unión Soviética).

Los judíos en Egipto eran igualitarios y comunitarios.

Dios les previene sobre instalar sistemas de propiedad de la tierra eternos, de la usura, de las deudas mantenidas cuando se establezcan en Canaán “declararás santo el año cincuenta, y proclamarás la liberación para todos los habitantes de la tierra… Los que habían tenido que empeñar su propiedad, la recobrarán… (Lev 25, 10)… Este año jubilar cada uno recobrará su propiedad (13)…

...La tierra no puede venderse para siempre, porque la tierra es mía y ustedes están en mi tierra como forasteros y huéspedes (23)…. No tomarás de el interés ni usura… No le exigirás intereses por el dinero y los víveres que le hayas prestado (36-37)… Cada siete años ustedes perdonarán las deudas (Deut 15,1)”…

..."Cuida de no abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: ya pronto llegará el año séptimo, el año de la remisión, y mires entonces con malos ojos a tu hermano pobre y no le prestes nada (15, 9)” (los ejecutivos de La Polar, fuera de la usura, habrían mirado archivos de FONASA para no prestar a enfermos de cáncer o desahuciados, nada nuevo bajo el sol).

Los amerindios eran mayoritariamente igualitarios y comunitarios (incluso comunistas) porque la propiedad de la tierra no podía existir para ellos ya que no eran ellos los que poseían la tierra sino que la Tierra los poseía a ellos (Pachamama).

Ellos son gente de la tierra (mapuche, como la mayor parte de los amerindios). Por este sólo hecho habría que cambiar la Constitución basada en la propiedad más que en las personas.

Aún muchos amerindios viven en el sistema de comuneros.

En el Norte Chico este tipo de vida era habitual y aún existe. El Machi no tiene superioridad sobre sus congéneres. Los imperios aztecas, Incas y otros son la excepción.

Los primeros cristianos (millones) y muchas órdenes religiosas (millones) también vivieron y varias viven un comunismo radical: “todos los creyentes vivían unidos y compartían todo cuanto tenían. Vendían sus bienes y propiedades y se repartían de acuerdo a lo que cada uno de ellos necesitaba” (He 2, 44-46).

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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