El ironman que movió a Puerto Varas

Hay momentos en que una comuna deja de mirarse a sí misma y decide mostrarse al mundo. No como vitrina, sino como una declaración de lo que es y de lo que quiere ser. Eso fue lo que estuvo en juego este fin de semana en Puerto Varas con la realización del primer Ironman 70.3.

El balance es profundamente positivo. No solo superamos las expectativas en convocatoria, con 1.400 deportistas y cerca de 10.000 visitantes, sino que dimos un paso decisivo en posicionar a Puerto Varas en el mapa internacional del deporte de alto rendimiento. Mostramos que somos capaces de albergar eventos de clase mundial, con un entorno natural privilegiado y, sobre todo, con una comunidad comprometida.

Traer un evento como este no es únicamente una apuesta por el turismo o la activación económica, aunque sus efectos en ese ámbito son evidentes. La estadía promedio de cuatro noches generó una alta demanda en hotelería, gastronomía y servicios, traduciéndose en un impacto económico estimado de USD 5 millones para la comuna. Pero lo más relevante es que este dinamismo no ocurrió en temporada alta, sino en un período históricamente más bajo, confirmando que el deporte puede ser una herramienta concreta de desestacionalización y desarrollo durante todo el año.

Durante años, las comunas intermedias han oscilado entre crecer sin identidad o resistirse al cambio por temor a perderla. Nosotros optamos por un camino más exigente: crecer con sentido. Y eso implica tomar decisiones que a veces incomodan, que obligan a coordinar, a ordenar, a priorizar. Cortes de calles, despliegues de seguridad, uso intensivo del espacio público: todo responde a una convicción clara: el espacio público debe ser escenario de encuentro, no solo de tránsito.

Un evento de esta magnitud, por cierto, no está exento de tensiones. Sabíamos que implicaba desafíos logísticos importantes, especialmente en materia de conectividad. Por eso trabajamos durante meses en coordinación con la productora encargada del evento y distintos equipos municipales, implementando un plan de comunicación robusto, informando oportunamente sobre cortes, rutas alternativas y canales de emergencia. Hubo además un trabajo colaborativo con vecinos y comerciantes que permitió compatibilizar, de la mejor manera posible, el desarrollo del evento con la vida cotidiana de la comuna.

Si algo nos deja esta experiencia es la certeza de que cuando una comuna se permite vivir nuevas experiencias, crece en comunidad. No solo llegan visitantes; también se activa el comercio local, se dinamiza el turismo y se genera empleo. Pero, más importante aún, se produce algo menos medible y más profundo: la comunidad se reconoce en un propósito común. Vecinos que salen a mirar, familias que acompañan, niños que se emocionan. A partir de lo vivido el domingo, la pregunta es cuántos puertovarinos y puertovarinas hoy se imaginan cruzando una meta algún día. Y ese es nuestro verdadero logro: que más personas se atrevan a moverse, a participar y a descubrir que el deporte también es para ellos.

En ese mismo espíritu, corresponde también agradecer a quienes hicieron posible esta verdadera fiesta deportiva: a Ironman por creer en Puerto Varas, a World Centric Group, a la empresa privada que confió en nuestra comuna, a Televisión Nacional de Chile por visibilizar la competencia a todo el país, a los gremios y, muy especialmente, a nuestras vecinas y vecinos por hacerse parte de esta fiesta, así como a cada persona que, desde distintos roles, contribuyó al éxito del evento. Este tipo de logros no son individuales, sino el resultado de una articulación amplia que demuestra de lo que somos capaces cuando trabajamos en conjunto.

Esa es la tesis que defendemos: el deporte no es un accesorio en la gestión pública, es un pilar de desarrollo. Y no cualquier desarrollo, sino uno que articula salud, economía, cohesión social e identidad colectiva. Apostar por esto es decidir que el bienestar no se construye sólo desde la infraestructura, sino también desde las experiencias compartidas.

Ahora bien, sería un error quedarnos en la postal. Cada evento deja aprendizajes. Hay servicios que se estresan, rutinas que se alteran y aspectos que debemos mejorar, especialmente en movilidad y experiencia para los vecinos. Organizar también es aprender: a dialogar mejor con la comunidad, a anticipar impactos y a distribuir de manera más justa los costos y beneficios.

Por eso existe un interés claro en proyectar este evento en el tiempo. Puerto Varas tiene todas las condiciones para consolidarse como sede permanente de competencias de este nivel. Nuestro desafío es tomar lo aprendido, elevar el estándar y fortalecer tanto el impacto económico como el vínculo positivo con nuestra comunidad. Porque al final, una comuna que se atreve a moverse, es una comuna que avanza.