Batería de litio made in Chile

La industria del litio para Chile es una enorme oportunidad de futuro. Según Wood Mackenzie mantener las materias primas necesarias para la revolución de la electromovilidad es un ejercicio de responsabilidad y creatividad. En esto, la investigación generada desde las universidades tiene mucho que decir.  

El litio es un insumo clave para la elaboración de baterías de aparatos electrónicos y de autos eléctricos, el cual que supone un gigantesco y revolucionario mercado. Chile tiene las segundas mayores reservas de litio del mundo y notables ventajas comparativas para su extracción en el Salar de Atacama. 

Para 2025 alrededor del 7% de las ventas de vehículos de pasajeros serán coches eléctricos o híbridos, pero ese número alcanzará el 38% para 2040, y continuará creciendo. Mirando hacia un futuro electrificado, es fácil ver cuán crítico será asegurar los metales y garantizar un suministro importante de materias primas. Hay que tener en cuenta que ya se han registrado déficits de níquel en los últimos años, y Woodmac anticipa déficits similares en cobalto para 2024 y en litio para 2026. 

El contenido de litio en una batería es casi del 7% mientras que en el material de extracción minera no supera el 02 % por lo que reciclarlo es tan importante como producirlo. La recuperación de litio y de otros metales a partir de las baterías desechadas ofrece una oportunidad única. 

En Chile se desechan más de 3 millones de celulares y más de 500 mil computadoras al año, y sus baterías son enviadas a disposición final autorizada, encapsulándolas en bloques de concreto y enterradas. Se desecha como basura materiales con alto valor comercial. 

Buscando soluciones económica y ecológicamente rentables surge el proyecto “Valorización de desechos electrónicos (baterías de litio) para la competitividad industrial del reciclaje electrónico en la Región Metropolitana” de investigadores de la Universidad Autónoma de Chile junto a científicos de la Facultad de Química y de Farmacia UC y que ha sido financiado por el Fondo de Innovación a la Competitividad (FIC) del Gobierno Regional Metropolitano. 

El proyecto está en su última etapa, analizando la factibilidad técnica de escalamiento productivo, se enviaron muestras a laboratorios de Argonne, Estados Unidos, con positivos resultados en el grado de pureza de las muestras y en el comportamiento de carga y descarga del material. 

Asegurar el abastecimiento es el primer paso. El siguiente es generar las condiciones en Chile para la producción de cátodos de litio necesarios para la fabricación de baterías, superando la mera actividad extractiva que caracteriza a nuestra industria hoy.

Por eso es preocupante la fallida licitación de valor agregado para el litio que llevó adelante Corfo, y que se viera frustrada luego que, hace unos días, se conociera que las tres empresas adjudicatarias decidieran retirar sus propuestas. 

En su última cuenta pública, el presidente Sebastián Piñera anunció que su administración prepara una “Política Nacional del Litio”, precisamente para darle valor agregado al mineral.

Desde la academia esperamos aportar con conocimiento científico y propuestas que permitan el desarrollo integral del país y sus recursos naturales, manteniendo el equilibrio que se necesita entre desarrollo y medio ambiente. 

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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