Pago a 30 días, ganadores y perdedores

La promulgación de la ley de pago a 30 días, que beneficiará a más de un millón de pequeñas y medianas empresas, es, sin duda, una buena noticia para este sector, que es el motor de la economía en Chile.

Adicionalmente, la nueva regulación representa una serie de desafíos para las compañías que han desarrollado su nicho de negocios en el financiamiento de facturas a 30, 60 o más días de plazo.

Tradicionalmente, la industria del factoring ha ido adaptando su estructura obligadamente detrás de los cambios legislativos y tecnológicos, descuidando el diseño y oferta de nuevos productos y centrando su modelo de operación en la cercanía entre ejecutivos y clientes más que en la oferta de soluciones de financiamiento que se ajusten realmente a las necesidades de las Pymes.

Pero el mundo cambió y la actual legislación, nuevamente, implica una adaptación para esta industria, escenario que generará ganadores y perdedores.

Disminuir el plazo de pago obligará a los factoring a generar mayores eficiencias en sus estructuras internas, junto con aumentar el flujo de facturas financiadas para poder mantener su rentabilidad.

A medida que las grandes empresas incorporen el cumplimiento del pago a 30 días, habrá menos facturas por pagar y el flujo del factoring disminuirá, lo que causará un ajuste en esta industria.

La buena noticia es que lo anterior llevará a que los costos asociados a estos financiamientos bajen, siendo las Pymes nuevamente las beneficiadas.

Este nuevo escenario representa, asimismo, una oportunidad de reinvención y de diseño de nuevos servicios para las Pymes, empresas que seguirán requiriendo de financiamiento de capital de trabajo.

Frente a este desafío, los ganadores en este entorno cambiante serán los que logren eficiencias por la vía de reducción de costos en sus procesos, o de productividad, incrementando el volumen de negocios.

Y las nuevas plataformas de financiamiento que han ingresado al mercado, como los neobancos, están mejor preparadas para ofrecer sus servicios en este entorno cambiante por varias razones.

Los neobancos son entidades 100% digitales, que prescinden de sucursales físicas y entregan soluciones financieras en tiempo real, hechas a la medida de sus clientes, y aplican nuevas formas de medición de riesgo, a través de machine learning, lo que redunda en mejores opciones para las Pymes.

Por su naturaleza y estructura, son mucho más ágiles que las instituciones financieras tradicionales, lo que les permite adecuarse al cambio que representará financiar un flujo mucho mayor de facturas más cortas y un contexto cambiante.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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