La educación ante una nueva era de la humanidad

El año 2007, muchos años antes del inicio de la pandemia, Zygmunt Bauman, uno de los sociólogos más influyentes de la época contemporánea, se refería a los desafíos de la educación y a las exigencias para la pedagogía.

En su análisis, la velocidad de renovación del conocimiento, el acceso a programas computacionales que "encapsulan" contenidos para ser consumido de inmediato, las múltiples redes computacionales disponibles y sus efectos en la inmediatez con que se obtiene información son algunos de los elementos que actúan removiendo las bases propias de las instituciones educativas. Respecto de la pedagogía y el papel de los educadores señalaba la dificultad de adaptarse a los cambios, "ninguna vuelta de la historia humana ha puesto a los educadores frente a estos desafíos, simplemente hasta ahora no nos hemos encontrado con una situación similar".

Después de cerca de 15 años de este análisis, la remoción de las bases propias de las instituciones educativas y los desafíos para la pedagogía y para los educadores/as se han acentuado drásticamente. Estamos ante la mayor interrupción simultánea de la educación presencial a nivel global de la historia reciente, se estima que cerca de 159 millones de niños y niñas en América Latina y el Caribe han sido afectados, lo que representa el 95% de los estudiantes matriculados en los sistemas educativos del continente (Unesco, 2020) (1).

Los efectos de esta situación aún no se logran visibilizar en toda su intensidad y extensión. A nivel mundial se debate sobre estos temas, la educación ha dejado de ser cuestión de educadores y especialistas, afecta de manera directa y presencial la vida cotidiana de las familias. Las plataformas informáticas han tomado un protagonismo excluyente, la velocidad de conexión, el acceso a internet, las condiciones de vida en las casas determinan la posibilidad de la modalidad online; se acentúan las desigualdades.

Los paradigmas actuales, en tanto referentes globales para la comprensión de los fenómenos y procesos, han mostrado su agotamiento. Desde antes de la pandemia y más aún ahora, la noción de "crisis civilizatoria" tiene pleno sentido, se trata de una crisis multidimensional que afecta todos los ámbitos de la vida, al modelo de producción y consumo, a la seguridad alimentaria y salud, afecta al ecosistema amenazando la continuidad de la vida en el planeta "es la crisis terminal del patrón civilizatorio de la modernidad occidental capitalista" (Clacso:2020) (2)

En apenas año y medio hemos pasado del asombro de un mundo paralizado por la pandemia, a la toma de conciencia que estamos en una transición, en un cambio de Era que remece la matriz civilizatoria, la realidad ya no es solo líquida, sino incierta, no hay un futuro previsible. Como generación humana estamos siendo testigo cómo nuestras propias vidas perciben la incertidumbre, no hay hipótesis predictiva para los cambios que vivimos, lo único cierto es que estamos en tránsito.

¿Qué lugar tiene la educación, la pedagogía, los educadores en este cambio de Era? La crisis actual remece con más fuerza las bases propias del sistema educativo, se coloca en dudas la manera en que se estructuran las disciplinas, la organización rígida e inflexible de los ciclos académicos, se coloca en duda la manera de enseñar, los propósitos y métodos de evaluación y el propio funcionamiento de las instituciones educativas.

Es tiempo de repensar la educación desde principios éticos, como un bien común universal, como un espacio para formar ciudadanos donde niños jóvenes y adultos se encuentren en el diálogo para potenciar sus capacidades y el desarrollo del pensamiento, encontrarse en la enseñanza y aprendizaje, no como un producto sino como un proceso creativo y humano.

Es tiempo de asumir la formación docente para el desarrollo integral de sus estudiantes, desde una visión transdisciplinar capaz de comprender los fenómenos emergentes para navegar en un mundo incierto, asociada a enfoques transversales que asuman la inclusión, la interculturalidad, la sustentabilidad, género y diversidad, el desarrollo socioemocional entre otros temas que irán emergiendo en este cambio de Era de la humanidad.

(1) Unesco 2020 Respuesta del ámbito educativo de la Unesco a la Covid-19
(2) Clacso 2020 https://www.clacso.org/wp-content/uploads/2020/11/VI-Dossier-GT-SISS-2020.pdf

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