Tenso y difícil retiro del Reino Unido de la UE

Se preveía que el proceso sería tenso y difícil, lo que no estaba presente, por la trayectoria de apego a los principios jurídicos de dicho país, era que en las negociaciones para asegurar un abandono ordenado no respetara normas esenciales del derecho internacional.

El incumplimiento del derecho internacional se produce por la decisión del gobierno británico de impulsar unilateralmente una modificación de disposiciones del acuerdo de retirada y que se refieren a mantener abierta la frontera entre Irlanda, que es Estado miembro de la UE, e Irlanda del Norte. Este constituye un importante punto de los acuerdos de 1998, que permitieron el logro de la paz en dichos territorios y que los miembros de la organización europea tienen muy presente y que no aceptan alterar.

Sin considerar las advertencias de la UE, el gobierno del primer ministro Boris Johnson impulsa el proyecto de ley de Mercado Interno, que es la iniciativa que colisiona con los aspectos antes señalados del acuerdo de retirada. A causa de ello las autoridades de aquella organización han anunciado la apertura de un expediente de infracción contra el gobierno londinense.

La infracción estará basada en principios de certeza jurídica y observancia del derecho internacional, recogidos en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969.

Entre ellos, que lo pactado obliga y debe ser cumplido de buena fe (“pacta sunt servanda”) y que un Estado no puede invocar disposiciones de su derecho interno como justificación de incumplimiento de una obligación internacional.

Los tiempos apremian para que la conducta británica se modifique, toda vez que el plazo para lograr el retiro ordenado vence a fin de año.

Hasta el momento el Primer Ministro ha seguido inalterablemente en su posición. El martes 29 de septiembre la Cámara de los Comunes, en la cual el partido conservador de Johnson tiene mayoría, aprobó el señalado proyecto de ley de Mercado Interno. Las expectativas se centran ahora en conocer la posición de la Cámara de los Lores, la que también debe pronunciarse.

En el contexto actual la conducta disruptiva del gobierno londinense, sin un acuerdo comercial consensuado con la UE, puede terminar afectando negativamente su economía. Son escazas las alternativas que tiene este país en el plano internacional para reemplazar los vínculos que han existido con sus antiguos socios.

Además, se debe tener presente que el cumplimiento del derecho internacional posee particular importancia para crear confianza en la negociación.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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