Requiem a Neruda

¡Murió o lo asesinaron! Un dilema pronto a esclarecerse, el país tiene que conocer la verdad, aunque duela. Lo peor es que el poeta aun no puede descansar en paz. Conmueve a la familia, compromete a Chile, complica a los autores, los que ocultos en sus madrigueras, se sentían seguros, de que sus acciones quedarían impunes.

La justicia es ciega, pero no tanto como para no ver, aunque se tarda llegar.

Personeros de la Fundación, a priori, se opusieron a cualquier investigación. El chofer Manuel Araya mantuvo su versión insistentemente.Hasta conseguir su objetivo, que lo escucharan con la seriedad que reviste este hecho, cuyas repercusiones recién se están haciendo sentir.

Fue una lucha solo contra el mundo.

Después de una exhaustiva pesquisa de los abogados del PC, Pedro Piña, y Eduardo Contreras, encontraron que los argumentos planteados, una y otra vez, por el denunciante tienen sólido fundamento, lo que se tradujo en una querella presentada antes los tribunales de justicia.

Todo esto basado en que existen antecedentes sospechosos de la Clínica Santa María, una vergüenza nacional, sobre el magnicidio al ex-presidente Eduardo Frei Montalva; si lo hicieron con él , con mayor razón con el premio Nobel de Literatura , el que podía encabezar en el exilio, una lucha contra el golpe de estado militar.

El presidente mexicano Luis Echeverría, envió su avión para llevarse al afamado poeta universal, las circunstancias no se dieron, por el contrario, la muerte rondaba, la mano asesina preparaba el líquido mortal que terminaría con la vida de uno de los grandes de las letras chilenas.

Hoy los restos de Neftalí Reyes Basualto, ya no están descansando en su tumba. En una obscura sala son examinados por aquellos que tienen el deber de dar una respuesta veraz, no para dejar tranquilas a las partes, sino para que toda una nación sepa la verdad, esa que por años, casi cuarenta, se oculta, se niega, se protege, a fin de seguir manteniendo en el anonimato a los presuntos autores materiales e intelectuales.

La apacible casa-museo de Isla Negra, se vio convulsionada. Vivió durante una semana un asedio periodístico increíble, medios de comunicación de todo el mudo, se hicieron presente, para estar en el momento preciso en que el féretro de Pablo Neruda era brutalmente separado de su última amada…Matilde, la que yació hasta hace poco junto a él.

Fue la prensa extranjera, la que en todos los casos de violaciones a los derechos humanos, se hizo eco de esta atrocidad, como de tantas otras que aun no son esclarecidas, no menos relevantes, pero si tan crueles o peores.

Son los cuerpos mudos, inertes, frágiles, que claman justicia, desde el más allá a fin de poder descansar en paz,

Nada será igual. Se siente la desolación, la morada esta deshabitada, algo le fue arrebatado, sin su permiso.El espíritu inmortal de Neruda, vaga, inconsolable, lloroso, y aunque  es un viaje por pocos días , el siempre bello ocaso ya no tiene el mismo sentido, para los escasos enamorados que rondan frente mar.

Y sin duda…“Podrán cortar todas las flores, pero no podrán detener la primavera”.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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