Carta abierta a los que se van

Estimados parlamentarios que han optado por no repostular al Congreso Nacional: bienvenidos al mundo real, Uds. por alguna razón darán por cerrada temporal o definitivamente una hermosa etapa de servicio público. Créanme si les digo que su reinserción no será sencilla, pasarán de tener un sinnúmero de comodidades en que no incluyo la remuneración, a ejercer la categoría de ciudadanos como todos los chilenos, posiblemente más reconocidos que la mayoría.

Si les gusta el fútbol y se les ocurre ahora entrar por Avda. Grecia al estadio Nacional, les informo que sólo se puede acceder por las esquinas, más o menos a 150 metros a cada lado de Campos de Deportes, donde ingresarán a unos corrales de esos que usan para el ganado en el matadero donde serán revisados por primera vez; para las puertas de acceso deberán de nuevo usar los corrales y al entrar serán revisados por segunda vez y pueden ser revisados por tercera vez en las puertas de acceso a la cancha.

Se presumirá que Uds. son o pueden ser eventuales delincuentes y así se les tratará.Esto es estadio seguro, por eso la mayoría de nosotros al menos se sonríe cuando escucha bombas de ruido o bengalas, a pesar de todo los ineptos revisan mal.

Si tienen algún problema con algún servicio del tipo telefonía o cable, ya la secretaria no podrá salvarlos, las filas son largas los números muchos y los puestos de atención en teoría suficientes, en la práctica no funcionan nunca más del 10%.

En otro trámites su suerte no será mejor, olvídense de acudir a los gerentes ya no estarán accesibles para Uds. ahora a lo más un call center en que los recibirá una voz de extranjero y dicen que también se puede estar hablando con alguien en Tombuctu donde es más barata la mano obra; con mucha suerte terminarán con el problema superado y las más de las veces frenéticos por las respuestas mecánicas de los bien capacitados “negritos”.

La locomoción colectiva está más bien reservada para los de bajos ingresos no la aconsejo, ni menos en horas punta, pueden pasar largo rato esperando; a pesar de todo el metro al que subirán después de dejar pasar dos convoyes resulta menos traumático aun con el calor y los aromas.

Quizás si ahora reparen en lo injusto que resulta pagar estacionamientos por tiempo completo y no por minutos como la tecnología lo permite, pero las utilidades pareciera que pueden ser más volátiles.

En fin comprenderán a que se refiere la mayoría de chilenos cuando señalan ser contrarios al sistema: es mucho más simple de lo que se cree, están aburridos de malos tratos, pérdidas de tiempo, segregación y mal servicio del mundo privado, en el cual hoy se realiza el 90% de las transacciones.

Están aburridos de bonos que siempre requieren la presentación de antecedentes adicionales para su cobro, o planes para los cuales hay que hacer cola desde las 6 de la mañana y llegar tarde a la pega y que tienen un nombre y otros beneficiarios.

Chile es un país que ha progresado, ha crecido se ha desarrollado, está objetivamente mejor que hace 25 años en todos los sectores, pero la sensación de malestar nos acompaña casi permanentemente, estaremos todos para el siquiatra o el remedio será más simple y es sencillamente pararle el carro de una vez a quienes sintiéndose con poder desde el mundo público y privado nos tratan como si fuéramos de segunda clase.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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