El estrecho camino de Kast no es el camino de Chile

A partir del 18 de octubre de 2019 Chile cambió, y los posteriores procesos eleccionarios así lo ratifican. Con mucha contundencia Chile optó por aprobar la redacción de una nueva Constitución y luego eligió convencionales muy alejados del viejo status quo. En primarias lo mismo, nuestro conglomerado Apruebo Dignidad superó con creces la votación de la primaria de la derecha, lo que demuestra un nuevo paradigma para el futuro de nuestro país.

Por eso extraña que en medio de un proceso de profundas trasformaciones y de mayores niveles de conciencia alguien pueda pensar, más allá del 20% del rechazo, que existen posibilidades ciertas de volver a las cavernas. Eso es lo que representa el programa autoritario de José Antonio Kast.

En las calles una mayoría abrumadora de chilenas y chilenos exigimos cambios, gritamos a los mil vientos por el fin de los abusos, de las discriminaciones, de la desigualdad. Nos levantamos unidos y unidas con banderas esperanzadoras de un nuevo Chile, aquel país donde todos y todas podamos vivir mejor.

Y allí no estaba Kast, y nunca estará mientras él considere que las atrocidades cometidas por Pinochet tienen categoría de obra ejemplar. No estará, pues él representa a un porcentaje minoritario que subvalora al ser humano en su diversidad. No estará allí porque se quedó en los tiempos de la Guerra Fría. No estará nunca allí porque desde sus privilegios no logra dimensionar los dramas del día a día de la sociedad chilena.

Por eso él considera que se deben mantener las AFP, porque no tiene idea lo que es una pensión de hambre, no logra empatizar con quien debe destinar más del 50% de esa misma pensión a medicamentos con precios que no resisten ningún presupuesto familiar.

Kast representa a quienes ven a las mujeres como objetos. Por eso él considera que si una niña es violada, la víctima debe llevar adelante ese embarazo. Cuando plantea derogar la ley de aborto en tres causales, lo que le dice a Chile es que sus creencias fundamentalistas están por sobre el sentido común.

El candidato de la extrema derecha perseguirá las disidencias sexuales, pues su obstinación con el matrimonio entre una mujer y un hombre lo enceguece, y no logra mirar más allá de su estrecho entorno.

Alguien que niega el cambio climático, que buscará reflotar las arcaicas termoeléctricas, generando nuevas zonas de sacrificio, no puede estar al mando de un país que pide a gritos estar en sintonía con el resto de las naciones. Es impensado que dirija los destinos de la patria quien considera que la flora y fauna deben pagar por su derecho a existir.

Quedan muy pocos días para el 21 de noviembre, y aquí lo que está en juego es el bienestar del país, porque el camino de Kast no es el camino de Chile. Todas aquellas expresiones alegres y de futuro que vimos en las calles desde el 2019 no pueden quedarse en el olvido, tenemos la fuerza y la capacidad para transformar nuestra historia y cerrarle el paso al oscurantismo.

Hoy tenemos una tarea esencial, el deber ético y moral de salir con fuerza y unidad a demostrarle al mundo que Chile sí cambió. Estamos iniciando un trayecto hacia una vida feliz, hacia un vivir mejor. El domingo votamos en conciencia y por Chile, el domingo votamos por Gabriel!

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