Mi compromiso

Sobre la reciente votación que tuvo lugar en el Senado, acerca del  límite a la reelección de cargos de elección popular, que yo aprobé, deseo clarificar algunos conceptos.

Voté a favor de la reforma que pone limite a la reelección de cargos de elección popular, pero no lo hice por razones de principios, porque es legítimo tener una postura distinta, pues en todas las bancadas hubo votación cruzada. Mi motivación fue otra y es que estoy convencido que hoy es una medida necesaria, para ayudar a recuperar la confianza de la gente en la actividad política.

Pero, la reforma que se votó en el Senado, no cumplía cabalmente con este objetivo, y por ello me abstuve en la votación de la norma transitoria, para dar paso a que se complete y perfeccione la norma en la comisión mixta.

Los problemas que advertí y manifesté durante  el debate del Senado, son dos, uno técnico y otro de fondo.

En lo técnico, la norma transitoria está mal concebida, es innecesaria si se quiere establecer que el límite a la reelección rija en la próxima elección para los parlamentarios.  Basta la norma permanente - que se aprobó - por cuanto, por regla general, todas las reformas se aplican de inmediato. 

Las normas transitorias hay que dictarlas solo cuando se pretende evitar que rijan inmediatamente.  Este es el caso de los alcaldes y concejales, que sí necesitan una disposición transitoria para excluirlos de la limitación, porque el calendario electoral de ese proceso ya está en marcha.  No es el caso de los parlamentarios.  En rigor, con el proyecto del Senado, tal como está, los límites a la reelección se aplicarán desde la próxima elección.  

En cuanto al problema de fondo.  El proyecto que votaba el Senado, y también el de la Cámara, consideran de manera separada los períodos de los parlamentarios, o sea, se puede postular a tres períodos como diputado y a dos períodos como senador, totalizando 28 años. 

De tal forma si el proyecto se aprueba tal como está, entonces la ciudadanía se sentirá engañada una vez más cuando vea el paso de una cámara a otra para burlar el límite a la reelección.  Se hablará de las sillas musicales, algo que ya ha ocurrido en México, y que ha desprestigiado enormemente la política, por lo que no se cumplirá el objetivo de la reforma que es recomponer la confianza de la ciudadanía en ella.

Por eso, considero fundamental avanzar a una reforma completa y de verdad, duela a quien le duela.  Es la única manera de que nos crean.

Estos aspectos que he señalado, sobre todo el problema de fondo, necesitan ser corregidos, de lo contrario, estaremos engañando a la gente.

Si se hubiera aprobado la norma transitoria, entonces la reforma habría sido ratificada sin más en la Cámara de Diputados y no habría existido la posibilidad de corregir este grave error político.

Por cierto, el proyecto original de la Cámara de Diputados era peor que el del Senado.  Establecía expresamente que el actual período debe considerarse como el primero para todas las autoridades electas, con lo cual los actuales diputados, aunque hayan cumplido tres, cuatro o hasta ocho períodos, todavía podrían presentarse a dos períodos más, además de postularse al Senado, por lo cual se mantendrían en el Congreso Nacional por 48 o más años.

En este escenario estimo fundamental que el PS y el resto de los partidos deben hacer un debate de fondo y no limitarse a los mensajes de twitter.

El PS  ha sido el más radical a la hora de establecer la paridad y también lo debe ser ahora, para establecer el límite a la reelección.  No por razones de principios – insisto - sino que porque nos hacemos cargo del grave problema de credibilidad que golpea hoy a todos los partidos e instituciones, y que es el principal escollo que tenemos para abrir paso a los cambios que Chile requiere.

Me abstuve en la norma transitoria, mal llamada de retroactividad, no para postergar la entrada en vigencia del límite a la reelección, al revés, yo quiero que se aplique ahora y de verdad. 

Fruto de este debate, espero que el partido exprese no solo el apoyo a la vigencia inmediata de la reforma para los parlamentarios, sino también al límite común para diputados y senadores, es decir, un número máximo de años en el Congreso Nacional, sin importar la cámara a la que pertenezcan.

Esto es lo que pienso, que creo coincide con lo que espera la gente.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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