Sin ellas ¡nada!

Mucho se ha hablado de la brecha entre hombres y mujeres en diversos ámbitos. Y aunque es una realidad innegable, en este día quiero relevar un aspecto fundamental en materia habitacional. Aquí, la situación es justamente la opuesta, ya que son las mujeres quienes llevan la delantera.

Los comités que se organizan y trabajan para optar a una vivienda, están compuestos en 85% por mujeres y cerca del 90% de ellos, también las tienen en sus directivas. Muchas son jefas de hogar que, con mucho esfuerzo, dan lo mejor de sí para sacar adelante a sus familias y tener un espacio propio donde formar un hogar.

Son ellas las primeras en llegar a la hora de postular a los diferentes programas de subsidios que ofrece el ministerio de Vivienda y Urbanismo, ya sea habitacionales, para mejorar las viviendas construidas o el entorno de sus barrios.Así, dejando de lado tiempo personal, para sus hijos y familias, unen a sus vecinos, se organizan en comités y movilizan a todos y todas por un bien mayor, muchas veces pasando situaciones complejas, pero jamás bajan los brazos.

Prueba de ello, es que este fin de semana entregaremos los certificados de subsidios para Sectores Medios. De 6.847 beneficiarios en la RM, 5.054 son mujeres, es decir, el 74%. En conclusión, ellas marcan la pauta en materia habitacional y no sólo al buscar  una mejor calidad de vida a sus familias, sino que también por su constante esfuerzo de mejorar los barrios en los que viven y, en definitiva, construir una mejor ciudad.

Esa visión, de poner el interés colectivo sobre el individual, es la que debemos extrapolar a otros ámbitos de nuestra sociedad para disminuir y terminar con las brechas. Y es que sin el rol que desempeñan las dirigentas en cada una de sus organizaciones, no podríamos alcanzar nuestros objetivos, que no son otros que generar barrios y ciudades justas, integradas y democráticas.

Ellas y las familias a las que representan, son el motor de nuestra labor y se transforman en la energía que nos mueve para entregar viviendas, parques y espacios públicos de calidad. Esta no es una tarea fácil, pues el trabajo para concretar una vivienda social no es  simple ni rápido, y son las dirigentas quienes dan la cara a las familias, mantienen las expectativas en alto y la unión en momentos difíciles.

Esa labor que no es remunerada y quizás, pocas veces reconocida, es la que queremos relevar como ministerio de Vivienda y Urbanismo.

Nos une el mismo objetivo: mejorar su calidad de vida, la de sus familias. Por eso es necesario reconocer una vez más el rol de la mujer en sus distintas dimensiones y reconocer su trabajo colectivo para que juntos podamos seguir construyendo ciudad con fuerza de mujer, porque sin ellas…¡nada!

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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