Hiroshima y Antártica son dos palabras de una fuerte resonancia mundial. Ambas nos hablan de paz, aunque en el caso de la ciudad japonesa ese legado nace de los dramáticos días finales de la Segunda Guerra Mundial.
Todo esto gravitó entre el 11 y 21 de mayo, al realizarse la 48ª Reunión Consultiva del Tratado Antártico (RCTA) y la 28ª reunión del Comité de Protección Ambiental (CPA), celebradas en el Centro Internacional de Conferencias de Hiroshima, ubicado dentro del Parque Memorial para la Paz, a escaso 400 metros del hipocentro de la bomba atómica que devastó esta emblemática ciudad aquel 6 de agosto de 1945. En carpeta había varios temas a discutir en estas relevantes reuniones donde se definen las principales decisiones sobre el continente blanco, en el marco actual de un complejo contexto de tensión internacional.
En el aspecto científico-educativo, que compete al Instituto Antártico Chileno (INACh), Chile presentó dos documentos de trabajo relacionados con el monitoreo del virus de influenza aviar y con la posibilidad de realizar expediciones escolares en las que participen representantes de países del Sistema del Tratado Antártico (STA).
También se discutieron dos hechos que han concitado el interés de la prensa y la opinión pública: el caso del influencer que aterrizó en junio 2025 en forma no autorizada su aeronave monomotor en el aeródromo Teniente Marsh, Isla Rey Jorge, y el conflicto ocurrido en marzo 2026 entre el buque de una ONG y naves de pesca de Noruega que operaban en el Estrecho de Bransfield, dentro del área de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA). En ambos casos, se hizo patente la relevancia del orden jurídico nacional y su aplicación en la Antártica, así como las capacidades de la Armada de Chile para operar en el área de la península Antártica del océano Austral, y hacer respetar el régimen del STA.
Otro tema central de discusión en Hiroshima fue el turismo. Chile expresó su punto de vista: promover un turismo controlado, con responsabilidad medioambiental y con capacidades operativas autosuficientes. Las partes acordaron crear un Grupo de Trabajo Intersesional para avanzar hacia un marco que regule eficazmente esta actividad.
En cuanto a las solicitudes de tres países adherentes para convertirse en partes consultivas del STA, y así tener voto activo en las discusiones, Chile apoyó decididamente a Canadá, Belarus y Türkiye, que ya están utilizando Punta Arenas como puerta de entrada al Continente Blanco. En Hiroshima no se alcanzó consenso para la aceptación de estos países, que volverá a ser analizado el próximo año, donde se espera incorporar también Colombia.
El estado de conservación del pingüino emperador (Aptenodytes forsteri) y su designación como especie antártica protegida también fue parte de la discusión, acordándose aumentar el monitoreo para conocer con mayor precisión su estado en un contexto de calentamiento global que está reduciendo en forma preocupante la extensión de hielo marino donde anida esta ave no voladora para subsistir.
La delegación chilena, que reunió a especialistas antárticos de distintas áreas como Relaciones Exteriores, Ciencia, Defensa, Pesca y Medioambiente, fue encabezada por el consejero Diego Bunster, director de la División de Asuntos Antárticos de nuestra Cancillería. Rodrigo Waghorn, en tanto, fue confirmado por unanimidad como presidente del Grupo de Trabajo 2 de Operaciones, Logística y Turismo. Además del suscrito, por parte de INACh estuvieron presentes Verónica Vallejos en la reunión del Comité para Protección del Medioambiente, y César Cárdenas, en su calidad de presidente del Comité Científico de la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos (CCRVMA), que también es poa.
Fue un orgullo ver en la testera principal a un compatriota: el embajador Francisco Berguño dirigió su primera reunión como secretario ejecutivo del STA y fue un ejemplo patente del prestigio e influencia que ha alcanzado Chile en el ámbito polar.