El voraz incendio del hogar de adultos mayores Edén, en Pitrufquén, que dejó 16 personas fallecidas y otras 10 heridas, vuelve a poner una pregunta urgente sobre la mesa: ¿En qué condiciones estamos cuidando a las personas mayores que viven en residencias de larga estadía?
Al momento del incendio, 26 personas mayores estaban a cargo de sólo una persona. La norma vigente y actualizada en 2025 exige un cuidador por 12 personas por la noche y uno por cada ocho de día. Estos son antecedentes que obligan a reforzar la fiscalización y a garantizar que los Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (Eleam) cumplan efectivamente con las condiciones de infraestructura, seguridad, personal y cuidados que establece la normativa.
Las medidas anunciadas por la autoridad tras esta tragedia dan cuenta de una urgencia que no podemos desatender: necesitamos más cupos para personas mayores en abandono, cuyos familiares no cuentan con las condiciones para cuidarlas en sus hogares. Pero esta emergencia también debería llevarnos a mirar más allá de las residencias.
No todas las personas mayores que necesitan cuidados tienen que dejar su casa. Hay un momento en que pueden seguir viviendo junto a sus familiares, sus cosas y en sus barrios, si cuentan con los apoyos necesarios. El problema es que en Chile esos apoyos todavía son escasos.
El envejecimiento de nuestra población nos obliga a ampliar la mirada sobre los cuidados. Una residencia de larga estadía puede ser indispensable para algunas personas, especialmente cuando existe una situación de abandono o una dependencia que requiere atención permanente. Pero para otras, permanecer en su hogar puede ser una alternativa adecuada, siempre que exista una red de cuidados que permita hacerlo con seguridad y dignidad.
Hoy necesitamos desarrollar mucho más los cuidados domiciliarios. No todas las familias pueden asumir por sí solas la atención de una persona mayor dependiente, y eso no debería significar que la única alternativa sea institucionalizarla. El cuidado tampoco puede descansar exclusivamente en las mujeres de la familia ni depender de los recursos económicos de cada hogar.
Como plantea el informe "Del Dicho al Derecho" sobre envejecimiento, debemos favorecer la máxima permanencia posible de las personas mayores en sus propios hogares, cuando sus condiciones lo permitan. Para eso se requiere una oferta de cuidados domiciliarios mucho más amplia, presente en las distintas comunas y con estándares que entreguen bienestar a las personas mayores y tranquilidad a sus familias.
La tragedia de Pitrufquén nos recuerda que los Eleam deben ser lugares seguros, con personal suficiente y capacitado, y sometidos a una fiscalización efectiva. Pero también debería empujarnos a construir otra posibilidad: que envejecer y necesitar cuidados no signifique necesariamente tener que abandonar la propia casa.