Los mayores y el invierno

Las bajas temperaturas llegaron y con ello algo que más o menos sabemos, se vienen las enfermedades respiratorias y los resfríos por montón, por ello, es necesario actuar preventivamente.

Uno de los sectores más vulnerables, es el de las personas mayores y es a ellos a quienes van estas recomendaciones. Si no pertenece a este grupo, bien puede tenerlas presente, porque siempre tendrá a alguien mayor a quien transmitírselo y si no, tranquilo en el futuro lo será.

A medida que envejecemos es muy probable que nos cueste percibir y regular nuestra temperatura. Lo que se traduce en que generemos menos calor y lo perdamos con facilidad.

No deje que su cuerpo se enfríe, evitando estar expuesto por tiempos muy prolongados a bajas temperaturas y salga en horarios de mayor temperatura. Además, hay que evitar los cambios bruscos de temperatura.

Debe considerar siempre abrigar las partes por donde el calor se escape fácilmente, cubrir cabeza, orejas, cuello, manos y pies.

Procure vestirte con varias capas de ropa ligera o fina,  ya que forman cámaras aislantes entre ellas. El calzado debe ser cómodo ya que nos tiene que proteger de la humedad, la lluvia, la nieve y lo más importante, evitar caídas.

Mantener regulada la temperatura del hogar, que esté siempre promediando los 21°C. También, ventilar todos los ambientes de la casa, al menos quince minutos por día y tener precaución con las estufas, para evitar riesgos de incendio o intoxicación.

Los mayores deben alimentarse bien en la temporada invernal, sin comer en exceso, consumir fruta, verdura, pescado y  mucho líquido.

Es necesario  lavarse las manos con abundante agua y jabón y usar cremas hidratantes, el frio, el viento y la humedad provocan mayor sequedad.

Hay que moverse, inventar actividades con la familia o amigos, no quedarse solo en casa. Usted que entregó su aporte a la sociedad y está en su etapa de descanso laboral, debe animarse y  caminar diariamente, en terrenos llanos y siempre con zapatos cómodos y bien abrigado.

No se quede atrapado en la cama o el sillón, su cuerpo debe estar siempre en movimiento, es bueno realizar actividades de su vida doméstica, no hay que rendirse. Eso permite evitar la inmovilidad excesiva, los músculos que no trabajan se endurecen y se atrofian y puede conducir a un deterioro progresivo y anticipar la invalidez.

Es importante no desanimarse y mantener una vida activa, el frío invita a recogerse a inmovilizarse, pero eso puede afectar a la salud, no se rinda y siga realizando su vida con más energía, aprovechando las ventajas que nos traen estos días, para compartir en casa, pasear y disfrutar del aire puro, así como los aromas de la naturaleza.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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