Paleontología de la Asamblea Constituyente

De seguro uno de los hitos de la paleontología criolla fue el chileno Juan Huerta de Carneiro, quien explicó cómo la inmensa mayoría de los Rotoceratops, Mediopelis ahonorarius y Arcoirius fueron sometidos durante el Transizoico por depredadores de sangre fría, como Tiranosaurius, Udi-podoclus, o Momiosaurófolus.

No sólo el hallazgo de muchos Laburoceratops o Braquio pymes a medio digerir en los estómagos de varios Tecodonto-isapres o Fachocifactorings explican esta confusa era, que sucedió al periodo Pinopérmico militaris responsable de la denominada “Gran Mortandad”.

Además de aquello, el investigador sostiene una teoría por la cual los depredadores de sangre fría eternizaron su Transizoico, mediante el rechazo permanente a una National constituentibus coetus (Asamblea Nacional Constituyente).

Los fósiles encontrados por Huerta evidenciaron varias marchas para resistir un sistema donde los más fuertes se imponían a los más débiles, mediante leyes de la selva redactadas en el Pinopérmico, donde predominó indiscutiblemente el Tiranosaurius.

Sin embargo, el investigador asevera que poco después del ciclo conocido como Plebiscitus, habría existido una curiosa convergencia entre dominadores y parte de los dominados, conocidos como Arcoirius, los que comprendían a las familias Sociolistus, Ppdmimus, Dcnonicus y Estego-radicalis.

“La mayoría de esta camada sobreviviente, se dio cuenta muy pronto que pensaba parecido a quienes se comían a los Mediopelis ahonorarius, optando luego por la cooperación en ese Transizoico”, explica.

Este evento había sido un misterio, hasta que un eslabón perdido permitió a Huerta de Carneiro demostrar por qué la mayoría de los Arcoirius, optaron por colaborar y éste fue el geoglifo constitucional del periodo pos Plebiscitus denominado “artículo 65”.

Los Tiranosaurius, Udi-podoclus y Momioraptors, ansiosos de gobernar hasta 1997, dispusieron en el artículo 65 de su carta magna de 1980 que el futuro presidente contaría con mayoría parlamentaria para aprobar o modificar la legislación ordinaria teniendo SÓLO mayoría absoluta en una cámara y un tercio en la otra.

No obstante, como el triunfo de los Arcoirius en las urnas amenazaba con un desmantelamiento del legado, pidieron negociar ese artículo.

Huerta de Carneiro cita a Felipe Portales: "La dictadura había dejado el conjunto de instituciones económicas, sociales y culturales impuestas a través de leyes simples y no de leyes orgánicas constitucionales; las que requerían originalmente un quórum de 3/5 para su modificación, y que finalmente (con las reformas de 1989) quedaron en 4/7”.

Según la evidencia se habría hecho un “regalo” de la mayoría parlamentaria simple a la nueva oposición de derecha, mediante ese acuerdo constitucional de ese emblemático año, en que por la radio la rompía “Wind Of Change” de los Scorpions.

Si los Arcoirius, dice Huerta citando a Portales, no le hubieran hecho esa ofrenda a los depredadores, “habrían podido –desde marzo de 1990- sustituir el Plan Laboral, las AFP, las ISAPRES, la ley de universidades, el sistema tributario y financiero, etc.Y además, habrían podido derogar leyes de impunidad o represivas como la de amnistía y la antiterrorista”.

¿Cómo se explica entonces qué hayan hecho semejante presente?, se preguntó Huerta de Carneiro. Sería el denominado “geoglifo de Boeninger”, encontrado en las ruinas de Mundomágico, la clave para entender esta capitulación.

Según Felipe Portales: “La única explicación razonable es la que se puede deducir de los escritos de Edgardo Boeninger de 1997 (Democracia en Chile. Lecciones para la gobernabilidad; Edit. Andrés Bello), en el sentido de que aquello fue un subproducto de la “convergencia” con el pensamiento económico de la derecha experimentada por el liderazgo de la Concertación a fines de los 80”.

“El no tener mayoría parlamentaria se convirtió en un plausible argumento para que dicho liderazgo no intentara siquiera cumplir con las profundas reformas prometidas en el Programa de Aylwin. Podría entonces responder, a las demandas de sus bases, argumentando que no podía cumplirlas y no que no quería”, acota.

Según el paleontólogo, antes del arribo a un quinto gobierno hubo algún debate entre los Arcoirius para cambiar la constitución del 80, pero siempre se impusieron quienes pensaban similar a los Udi-podoclus.

Muchos geoglifos de dcnonicus encontrados en Aysén evidenciaron la opinión de que una constituyente era “inviable e inconveniente”, pues no estaban dispuestos “a bailar la música de los antisistema que quieren desmantelar todo”. Otros Sociolistus dijeron, en reuniones sostenidas para calmar a Momiociraptors-sofofis, que promover una constituyente era “traicionar los principios de la Concertación”.

En tanto, los Amargosaurios y Udi-plodocus se reían de los peces de colores ante el eterno Transizoico jugado con sus reglas y siempre alardeaban en fiestas cómo a los Rotoceratops no les interesaba un cambio a la constitución del 80, sino que la pega, la delincuencia y el Festival de Viña.

Hubo pocos Arcoirius que propusieron una cuarta urna, para apoyar la idea de una constituyente, como ciertos Ppdmimus y Estego-radicalis, pero ya era tarde el sexto gobierno del eterno Transizoico prefirió proseguir con lo pactado en 1989.

“Ello fue un craso error sin dudas”, explicó Huerta de Carneiro a National Geographic, porque cuando el mundo se volvió a polarizar entre capital y trabajo, las especies del Chile de ese entonces estaban otra vez tan polarizadas como en 1891, 1924, 1932 o 1973, por no haber evolucionado".

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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