El malestar de la clase media

Durante las últimas semanas nuestra comuna de Ñuñoa ha estado en los diversos medios de comunicación gracias a los masivos caceroleos que se han desarrollado en la Plaza Ñuñoa en el contexto de las movilizaciones sociales por una educación pública, gratuita y de calidad.

Los ñuñoínos y ñuñoínas como miles de chilenos y chilenas han expresado su apoyo a las reivindicaciones de este movimiento social que ya lleva más de tres meses de masivas manifestaciones.

¿Por qué ha sido de interés de la prensa lo ocurrido en el corazón de nuestra comuna?

¿Por qué los ñuñoínos han salido con fuerza a manifestarse a las calles?

A mi juicio, los medios se han interesado por lo que ha ocurrido en Ñuñoa, porque es una comuna de clase media, ubicada en la zona oriente pero muy cercana al centro de la capital y que genera opinión, en ella viven muchos periodistas, artistas e intelectuales.

Ñuñoa es la comuna del país que cuenta con el mayor número de profesionales en Chile.

Además es una comuna con identidad, nosotros los y las ñuñoínas nos sentimos orgullosas de serlo y somos medio chauvinistas, nos gusta vernos, que hablen de nosotros, de mostrar nuestra identidad.

¿Por qué esta clase media profesional tradicional sale a protestar a las calles frente a las reivindicaciones por una mejor educación pública de calidad? Precisamente por eso mismo.

Esta comuna está constituida por una clase media tradicional ilustrada. No es la clase media emergente de este sistema. Vendría siendo la clase media perjudicada por el sistema económico actual. En las manifestaciones públicas se puede ver a familias enteras, abuelos y abuelas, padres, madres, hijos e hijas.

La mayoría de sus profesionales son hijos e hijas de padres y también madres profesionales que ven con dificultad que sus hijos e hijas puedan alcanzar ese mismo estatus.

Viven día a día el espanto y el agobio de mantener un estatus, de pagar y endeudarse por educación, salud y consumo.

Saben que frente al empleo precario, dinámico y flexible que existe en Chile, incluso para los profesionales, la vulnerabilidad está a solo un paso, y en esa situación, ¿cómo lograr que mis hijos e hijas sean profesionales?

Se vive con miedo a no poder responder a todos estos cobros.

Es una clase media que frente a la expansión del consumo, ha perdido poder
adquisitivo y posición social. En muchos casos les hereda a sus hijos e hijas
una posición desmejorada frente a la heredada.

Se vive con temor a enfermarse, quedar inválido para trabajar, sufrir una enfermedad catastrófica o perder el empleo.

Se vive con temor a la jubilación y la pensión con que me corresponderá vivir.

Ojalá haya podido educar a mis hijos e hijas para que se hagan cargo de mí. Mientras mis escuálidos fondos viven las vicisitudes de los mercados internacionales y sus turbulencias y los descuidos y abusos de los internos.

Frente a la colusión de las farmacias, el caso La Polar y los cobros abusivos en diversos servicios públicos observan la totalidad impunidad.

Y con dificultad sacan el cálculo de si están dentro del promedio de los 15 mil dólares per cápita anuales que hoy alcanza el desarrollo de nuestro país.

Estamos “choreados”, sabemos que a pesar de nuestra situación somos unos privilegiados en nuestro país, porque hay muchos y muchas que viven en condiciones de vulnerabilidad total.

De esta forma, la protesta no es sólo por mi situación, sino también por la conciencia de la situación de desigualdad y desprotección de derechos que hoy vivimos en Chile.

Durante muchos años se dio por hecho que era imposible hacer las cosas distintas, que  cambiaran.

Hoy se abre una ventana, en una de esas resulta algo y nosotros queremos estar ahí para intentarlo, para darles a nuestros hijos e hijas un mejor futuro.

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Edición
Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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