Y Dios está con la U

He seguido la estela de la U de Chile (club deportivo) con mente probabilística y, además de la innegable contundencia profesional lograda, sucede una serie de eventos improbables que evidencian una aureola mística acompañante.

El Supremo (como dicen mis amigos y colegas hindúes), que ama a todas sus creaturas, acompaña con predilección (amor exquisito con distinción) al plantel Azul.

Me convencí cuando, perdiendo 2 a 1 con Colo-Colo y no esperando por ninguna circunstancia el empate, fuera de todo tiempo, sin saber si eran 4, 9 o 12 minutos los extras a jugar, con el tiempo ya pasado, sucede en el último (o pos-último) minuto una infracción rara, intrascendente lejos del arco del Colo.

Se envía el tiro al área, salen, a falta de uno, dos colocolinos a interceptar el balón que llegaban a el sin problemas, lo intercepta el primero, pero en vez de rechazar la pelota, ésta describe una parábola zigzagueante hacia el arco del Colo, el arquero se lanza hacia ese lado, pero no intercepta el balón que rebota en el segundo palo (vertical) y en vez de ser reflejado hacia fuera del arco, como era de esperar, por la dirección de donde venía, se introduce, al parecer por el efecto giratorio, en el arco albo.

Me dije que se iban a demorar en reconocer el gol, y así fue, por parte del cuerpo técnico y de los hinchas, porque no podían creerlo, y lo celebraron como lo que era, un regalo del cielo caído por una alba cabeza.

Con la Liga algo similar. Conté tres situaciones de gol de delanteros Ligueños, que nunca fallan, pero desviaron los remates increíblemente (barcos que no llegaron a puerto). Hubo un cabezazo Ligueño que era gol irremediablemente pero se interpuso la azul cabeza del Pepe. Formidable el Rayo de Renca, azote de los arcos, que como relámpago deja el haber azul. El cuerpo técnico tenía una canonización previa, San Paoli que ya había sufrido el martirio en Casablanca y en la suya derramando lágrimas de sangre.

Es extraña la cantidad de buenos jugadores lesionados en los equipos contra los que juega la U. No es extraña la diferencia en estado físico, porque la U ha hecho un trabajo profesional excelente en su preparación y esto lleva a una salud más sólida. En la altura rinden como si jugaran a nivel del mar.

Ver jugar a la U es oír una sinfonía. La armonía del Chelo plasmada en su "Samto" discípulo con afinadas variantes personales.

En los discursos, desde las alturas dirigenciales (que también han realizado su oficio en el más pulcro profesionalismo) hasta el más parco jugador, destilan las virtudes de la humildad (atenerse a la verdad de lo que se es, de lo que se ha ganado y de lo que se debe enfrentar), el profesionalismo diligente y sobrio, la obediencia a las estrategias planificadas, la disciplina, nada de bautizos faranduleros o excesos relajantes, la fraternidad y solidaridad en el juego, la honestidad, modestia, prudencia y pericia técnica, el respeto al colega, el amor por su vocación.

El Supremo está hablando en voz alta a Chile con la Chile que contrasta lastimosamente con el resto del país.

Las Antárticas estafas; las avícolas, boticarias o múltiples e ignoradas colusiones; las mercantiles, avaras y usureras medicina y educación; el regalo o venta a precio de huevo de las empresas del Estado; las expropiaciones de los imponentes de AFP e Isapres; la destrucción del Estado por los Gobiernos; la supresión de la Ética Profesional por Constitución y leyes en todos los oficios y profesiones; el regalo de notas en establecimientos educacionales.

El contraste es extremo. La armoniosa composición artística-atlética de la U hace resaltar la descomposición moral en la que se sume Chile, que asemeja a un adefesio emergido de una cópula entre el Palacio del Terror y la Corte de los Milagros ¿Cree Ud. que exagero?

Observe desapasionadamente el espectáculo dantesco de la venta de entradas, el vandalismo antes, durante y después de toda convocatoria pública, sin importar el motivo de ella; la acción de los encapuchados, los callejeros y los de cuello y corbata refugiados en sus oficinas, incluidos empresarios que trafican seres humanos y que nadie detiene, el aumento de la delincuencia tanto cuantitativamente como en su violencia, lo que sucede en las cárceles con un incendio y 81 muertos...

El Supremo nos está diciendo que un Chile virtuoso es posible, nada tiene de utopía, aunque los densos nubarrones mercantiles neoliberales empañan ese cielo Azul y amenazan con desmantelar la orquesta.

Entonces más me convenzo que la única utopía es el neoliberalismo, porque la insaciable ansia de dinero, poder y propiedad de unos pocos no podrá ser nunca satisfecha.

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Manola Robles es editora de opinión en Cooperativa.cl mrobles@cooperativa.cl
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